martes, 1 de noviembre de 2016

EL GUARDA


Sobre guardar secretos... Soy guardián de secretos que abren las puertas de las almas. Subir la calleja del molino, me llena de nostalgias; toda esa luz amarilla, pintando la ruina de las tapias desnudas. 
La belleza en invierno es decadente, escondida, temerosa y asustada como un niño en lo oscuro. ¡Que belleza del sol de los abuelos… Lástima de la noche tan cercana! 
El único viaje…, comparar la vida como si fuese un viaje. He cambiado el paisaje de mi vida, he dejado seguridades adquiridas a lo largo de treinta años y empiezo a transitar otros caminos. Mañana, comienza algo importante, otra etapa de mi viaje, pequeños cambios producirán grandes modificaciones, es cuestión de estar atento a los nuevas jugadas del camino. Habrá que andar y ver. Ojos abiertos hasta durmiendo. Abrir los ojos de adentro y auscultar... Cosas sencillas, nada de extravagancias, espartano de gesto y gasto, sentir la tierra que pisas bajo los pies alados del destino. 
Cuando tenga más gana, me marcharé ligero como el agua, acariciando orillas en busca del olvido. Lloro, solo pensar en los que aquí se quedan en busca de otras playas donde dejar su huella. 
Atrás quedaron días de ira, miedo, odio y pena… Apoyado en las jambas de la puerta, como un ángel guardián o un cisne alicortado, triste y llorando tristeza por cada uno de los clavos... ¡Qué tristeza de vientos asustados! Me sudaban las manos, tu, me mirabas por dentro, y yo, te rehuía la mirada con miedo que vieras la pena... Esa sonrisa triste, que percibo en las fotografías de aquel tiempo de siembra, el bigote de gato arramblado en la cuneta agreste, y la sonrisa sin color en el alma. 
¿Dónde se van las almas tristes? ¿En que limbo olvidado serán cautivas? Quiero volver, hacer las paces y perdonarme todo el dolor causado contra mi propia vida... ¡Si supieses la mitad de lo que se de mí, entenderías mi llanto!