martes, 4 de junio de 2013

ANGEL DE LA GUARDA





Desde muy pequeñito viví acompañado de la fotografía gris y la sonrisa triste del hermano muerto... Unas veces a los pies de la cama, otras al lado; tan cerca anduvo siempre de mi que he llegado a pensar que es mi ángel de la guarda… En cuanto tuve uso de razón, pregunté a mi madre quien era el niño que me miraba desde alguna pared de mi cuarto.
Mi madre, contaba que lloró desconsoladamente durante años, la perdida de mi hermano; ni tan siquiera la llegada de un nuevo hijo pudo con la tristeza, pues nadie viene a este mundo a sustituir a nadie… “La muerte de uno no te hace vivir el tétrico espectáculo, te hace protagonista y… Debe de ser muy triste, para que negarlo; aunque más triste aun, es ver la agonía lenta de un ser querido…" Siendo yo un chavalín, acompañé a mi padre al cementerio a sacar sus despojos, y cosa curiosa... Seria por la penicilina o por el clima de mi tierra, el cuerpo de mi hermano se mantenía intacto.
Estatua pequeñita, en aquella desvencijada cajita de madera, al contacto con el aire se deshizo muy lentamente, como si de una secuencia rodada a cámara lenta se tratase, en un montón de polvo... Lo mismo, lo mismito que se desvanecen los sueños al despertar.