sábado, 19 de octubre de 2013

PEQUEÑO MENDIGO


Llueve.
Blanca la calle y oscuro el cielo.
¡No se ve un alma!
Solo en la puerta, un niño espera.
Sigue lloviendo.
Blanco atardece y oscuro el duelo.
¡Piensa en su madre!
Junto a la puerta, casi es un todo.
Llueve.
Está empapado y sigue en la espera.
¿Como pedirlo?
Pronto oscurece, nadie ha venido.

Sigue lloviendo.
Ya se encendieron las dos farolas.
¡Piensa en su casa!
¿Como marcharse y dejar la espera?
Llueve.
Del fondo oscuro alguien se acerca.
¡Salta a su encuentro!
El esperado que por fin llega.

Sigue lloviendo.
Abre la mano y musita un mantra.
¡Brilla en su mano!
La esfinge triste de la moneda.

Llueve.
Valió la pena  la  tensa espera.
¡Piensa en sus padres!
brillan sus ojos y su alma se alegra.

Sigue lloviendo, pero no importa.
¡En su bolsillo lleva un tesoro!
Casi encorvado y serenamente
se pierde el niño por las callejas…