viernes, 25 de octubre de 2013

ADORACION



Ha llovido… ¡Anda que no ha llovido! Ha llovido, lo suficiente para llenar los mares.
Los mares… Me emociona lo inmenso y me llena de emoción un pequeño recuerdo.
Un recuerdo… Me hace sentir tan frágil como cuando era un niño.
Un niño... Que aun siente en su interior la voz que tenía y que puede escuchar como sonaba entonces.
¿Entonces?... Y ahora mismo tengo la sensación que bastaría un pequeño empujón de pena y miedo.
Miedo... De que cuando me halle en peligro, no recurra ni tan siquiera con el pensamiento a aquellos que me hicieron. Cuando me halle en peligro, con fuerza llamaré a aquellos que me hicieron. Somos hijos de dioses, pues quien nos engendraron lo son o lo fueron... ¿Habéis pensado alguna vez que somos dioses?
¡Para que amar a un dios que no te escucha en las fatigas! No puedo imaginar a nadie a quien mejor amar, que aquellos que me amaron. Cuando alguien se ha sentido querido, aunque solo haya sido una sola vez en su vida; no habrá más dios para él, que ese amor que recibe, y si tienes alguna imagen a la que adorar... Esta será la imagen de la persona amada.
Detrás de un gran creyente en Dios, seguro que hay alguien que ha debido de ser un malquerido; a juzgar por los innumerables, ha debido de ser enorme la escasez del amor a lo largo de toda la historia.


jueves, 24 de octubre de 2013

REFLEXION FINAL




El dinero y el sexo no es lo más importante, aunque vete a decir a los que tienen de ambos en cantidad y calidad... Creo que lo que de verdad importa, es la cantidad de aire con el que llenamos nuestros pulmones de ese milagro que llamamos vida.
Cada día que pasa degusto con fruición de este milagro, aun sabiendo con certeza absoluta, que un día se acabará. Al fin y al cabo, el destino de este universo nuestro será el irse apagando poco a poco hasta que solo sea una pequeña luz en el espacio, más débil que un suspiro; entonces imagino, el principio y el fin se darán la mano en un último abrazo.
Las últimas noticias sobre el universo, cuentan que este no será eterno. Los astrofísicos que lo estudian, cuentan “grosso modo” que este se irá alejando como en un travelling imposible; mientras la luz de las estrellas, se irá difuminando como si de un atardecer se tratara, para apagarse como dicen los cuentos…, para siempre jamás.
He tratado, como espectador imposible del evento cósmico, imaginar esa especie de noche eterna... Recuerdo que entre los preceptos que nos enseñaban en clases de religión: la vida eterna, el fuego eterno, el cielo, y todos esos espacio/tiempo infinitos, tal como “la infinita gloria de dios", no tendrían parangón con la enormidad de este páramo infinito.
Acuñaría entonces el termino la "Solitud Total", para este desierto inmenso carente de energía; frío como es imposible de imaginar, a una temperatura del cero absoluto, suspendido en no se que otros universos y donde quizás "Dios", juegue con estos espacios muertos, a inventarse de nuevo..., a dar un nuevo sentido a la palabra vida.


sábado, 19 de octubre de 2013

RIÑA ANTIGUA




Ocurrió a finales del siglo XIX o principio del XX... Menene, por lo que me contaron, era una persona afable y amigo de sus amigos. Jornalero de profesión, se consideraba un experto jugador de billar, juego que contaba por aquella época de una gran afición entre los jóvenes del pueblo.
En uno de esos días donde no hay jornal que ganar, bien por causas naturales o bien porque hay épocas en el campo que no hay mucho que hacer, salvo esperar a que la tierra repose tranquila y se recupere para otras cosechas. Menene, jugaba una partida de billar clásico con un amigo de toda la vida; se habían apostado una pequeña cantidad de dinero para dar más emoción al juego, por lo que la mesa estaba rodeada de mirones, gentes que como ellos nada mejor tenían que hacer, que emocionarse viendo jugar y tomarse unas palomas de aguardiente mientras se emparejaban las mesas para echar una partidita al tute subastado, otro de los grandes entretenimientos de los paisanos.
El día de autos que diría el juez ”la partida fue reñida y hasta el final estuvo la bola en decantarse para cualquiera de los oponentes, pero un error de calculo en una de las carambolas o quizás un exceso de tiza en el taco, hizo que Menene fallase la carambola y diese hecha la bola final que daría la partida a su oponente”.
Hasta el punto que llevamos el relato de los hechos todo normal; pero a la hora de pagar la apuesta, resultó que Menene no tenía el duro, por lo que pidió al compañero que esperase a la noche que el capataz de la finca donde había estado echando unos jornales, le pagaría y entonces además de satisfacer su deuda le invitaría unos vinos. Nada pudo disgustar más al paisano, que se cerró en banda, por aquello de utilizar argot de billar, y exigió que de inmediato le pagase, haciendo grandes aspavientos y poniendo en evidencia ante los demás paisanos del apuro. Como pudo, se recompuso y pidió a un amigo que entró en aquellos momentos por la puerta, un préstamo con lo que pagó al impaciente compañero de juegos, no sin antes y muy enfadado espetarle “!No te quiero ver mas en todos los días de mi vida¡ y añadió esta coletilla ”si alguna vez me ves venir, cámbiate de acera, porque si nos vemos las caras…¡ te mataré!  lo juro por lo mas sagrado.
Cuentan que anduvieron meses esquivándose, pero el otro pensaría que ya se le habría pasado o  se hartó de estar esquivando el momento; lo cierto es que un día en la plazoleta de la Trinidad, junto a la ermita se enfrentaron y ocurrió lo inevitable; después de intercambiar unos golpes, se les encendió la sangre y tiraron de navajas.
Menene, con la chaquetilla arreatada en el brazo izquierdo y navaja en mano, frente al otro paisano de la misma guisa, en el fragor de la pelea, Menene atinó ha abrirle un ojal de sangre y muerte en el sobaco izquierdo y el oponente cayó redondo a tierra sin tiempo para decir ni pío. Lo siguiente fue entregarse a la guardia civil, el calabozo, salir en los periódicos, el juicio y como se determinó en el mismo que había sido en defensa propia, se le condenó a tres meses en la cárcel de Huelva y una condena de destierro a perpetuidad, con lo que por lo que respecta al Menene, se cortó su linea sucesoria en el pueblo y lo ultimo que se supo de él, es que embarcó rumbo a America y por allí supongo estarán sus descendientes, si no lo mataron en alguna que otra pelea, por aquello de que “ a quien yerro mata a yerro muere” y supongo que por allí andarán sus restos, que cualquier sitio es bueno para el descanso eterno.

lunes, 14 de octubre de 2013

PASEO POR LA FERIA



El colorido del alumbrado de la feria del pueblo aumenta la ilusión en los ojos del niño. Este aprieta con fuerza las monedas en su puño y una mezcla de sudor y deseo hace que el metal se diluya en la mano, sintiendo a cada paso que da el temor a perderlas. 
Ha subido la calleja del herrero y una vez en la plazoleta, se dirige como una exhalación a la noria y gasta sin pensar la primera moneda. Sentado en la oscilante silla va subiendo peldaño tras peldaño hasta llegar arriba y una vez que se libra del freno…, da una vuelta en el aire y se encoge el corazón mientras se sube al cielo. 
La sonrisa se dibuja en la cara de un niño que se eleva sobre el polvo de la tierra y se siente muy grande. Dura una eternidad, aunque es solo un momento, a cada vuelta se le encogen hasta los pensamientos. Más dura poco esta eternidad, esta  se acaba cuando se queda sin valor la primera moneda. Cuando te bajas del cielo, tiemblan hasta las piedras de la plaza y por eso los pasos le llevan hasta la empalizada de las barcas azules. Todavía es muy pequeño, se necesitan dos como el para llevar la barca y hay que esperar apoyado en los listones de madera a que aparezca un compañero de carrera. Contemplar como los mayores intentan impresionar a las muchachas que observan descaradas, no tendrá coste alguno de monedas y además, le servirá de escuela.
-¡Mira, a aquel le están atando los tobillos con cadenas!
-¿Cuántas vueltas dará? … una, dos, tres, cuatro y el encargado levanta distraído el freno del tablón e impide dar una nueva vuelta de campana.
-¡No vale, me has frenado en la carrera! ... Lo intentará de nuevo, solo será cuestión de otra moneda.
Ha pasado un buen rato, viendo como disfrutan los demás, decide dar una vuelta por la feria, mejor se guarda una moneda.
Observa con airado desagrado, el polvo de la feria en los limpios zapatos y marcha dando salto hacia los porches de las monjas a ver el alumbrado... ¡naranjas de colores en los naranjos! Correr entre los veladores, dar vueltas en la fuente, subir los escalones de la sacristía y observar apoyado en la dura balaustrada ¡la plaza esta encantada! Después se compra una "miloja" en un puesto ambulante, disfruta solitario, sentado en los bancos de piedra. 
Quizás con la última moneda, se compre un cartucho de pipas, con el que pasar los últimos momentos viendo tirar a los amigos en las casetas del tiro pichón, a lo mejor… ¡hasta le dejan pegar algunos tiros!


jueves, 3 de octubre de 2013

EL MONTON DE ARENA







Era la alegría de los chiquillos de mi calle… Apenas los borricos de los areneros descargaban los primeros serones de arena en la puerta de alguna casa, sabíamos que harían obra en ella y eso quería decir que mientras están durasen; los chiquillos tendríamos un lugar donde jugar por las tardes cuando acabasen la jornada los albañiles.
Una obra en casa, significaba un cambio en la rutina diaria de la vida de la calle; durante el día, una cuadrilla de albañiles se afanaban en fabricar la mezcla, remojar los ladrillos, subir hasta el andamio con las poleas la mezcla, enlucir la fachada o subir un nuevo piso a la vivienda para que el hijo o la hija tuvieran un lugar donde vivir.
Una vez se acababa el horario de trabajo, los albañiles marchaban a sus casa, y a los chavales nos quedaba: los ladrillos, el andamio y la montaña de arena. Recuerdo haber realizado hasta un túnel que lo atravesaba de parte a parte y a un montón de chiquillos reptando para pasar por su interior como si fuéramos culebras.
La de aventuras que se podía vivir alrededor de aquel montón de arena, y la de veces que salías después de una pelea, ciego, con los ojos llenos; había algunos que solo sabían defenderse de esa manera. Si alguno ha experimentado lo que se siente cuando te echan un puñado de arena en los ojos, sabrá de lo que hablo..., y menos mal que ahí estaba mi madre con la palangana de agua limpia.
Creo que uno está hecho de muchas cosas: la sangre que corre por tus venas, la familia, los amigos, tu barrio, tu ciudad y por supuesto la calle donde has vivido. Toda esta amalgama de cosas y hechos, constituyen la memoria de lo que somos.
Si tuviera que llamarme como la memoria que hay en mí: de las calles de mi vida, elegiría llamarme, Reliquias del Cerro Palomar. Si por la memoria que conozco de mis antepasados, me llamaría Martin Garrido Del Valle, en honor a mis abuelas. De las ciudades donde más me he sentido, me llamaría como mi pueblo… un nombre que llevaría con orgullo.