viernes, 6 de diciembre de 2013

LAS MUTACIONES



Cambiar de aceras… La luz me ciega. Cambiarme el aire de cada tarde, con sus luces y sombras como en la vida.
La melancolía, es llorar sin saber porque se llora; añorar una mañana fría de enero para poder ver un almendro florido por ejemplo.
La tristeza es distinta, la tristeza es…, una puñalada trapera o traicionera.
El desprecio sentido o sentirse despreciado, es peor que el olvido; es una traición y otra puñaladita.
La noche oscura…, y yo que lloraba por la tarara, ¡pobrecita mía! La tarara o la majara, sentía pena por ella; tanta pena, que solo jugar su juego me hacía llorar.
No me gustaría ser un encantador de serpientes, porque pobre sabiduría la mía si las despreciara.
Tampoco me gustaría ser un coleccionista de mariposas, prefiero pasear por la vida sin nada que pasear.
Menuda es la vida y decían “hasta el rabo, todo es toro”... El sol en la cara, los ojos cerrados, la luz, esa luz de mi sur añorado… Cambiar de aceras. la luz… La luz del sur, me ciega.





domingo, 1 de diciembre de 2013

COMER VERSOS


Lo dulce y lo salado,
dos gustos;
si te gusta lo dulce, se te caerán los dientes,
si te gusta la sal, te convertirás en un viejo.

(El azúcar, decían que ennegrecía la boca, yo me imaginaba desdentado y feo, victima de escorbuto; pero eso no mitigaba mi deseo por el azúcar. La sal, decían que nos hacía envejecer a los niños, yo me imaginaba niño viejo, victima de progenia; pero eso no mitigaba mi deseo por la sal.)

Dulce y salado,
así me imaginaba que sabían;
el azúcar del cielo y la sal de los mares.
¡Ángeles y sirenas¡
Por eso…
Cada verso,
cada poema,
cada palabra.
Es un por si acaso, coma
por si acaso,, coma coma
por si acaso. Y punto
Por si acaso lo leen, coma
Por si acaso lo escuchan,, coma, coma
Por si acaso lo entienden. Punto y final