martes, 23 de diciembre de 2014

ROCÍO...



La crisis, es una hoguera en la que arden todas las cosas que pensabas que eras.... Puede ser una bendición si tienes el temple necesario para sentarte a verlas quemar:
Cuando el frío es más intenso, es más azul el cielo.
Cuando el frío más te duele, es cuando estás más vivo.
Cuando el frío paraliza, hay que buscar el calor bien adentro, en las entrañas.
Cuando el frío te adormece, hay que dormir la siesta y soñar con volcanes.
Cuando el frío está en tu mirada, hay que vestirlo de verano con colores brillantes… Azul, rojo y amarillo se me ocurren. 
Cuando el frío está en el pasado, hay que sacarlo del corazón.
Cuando el frío está en unos ojos que quieres, hay que besarlos amorosamente.
Cuando está en unos labios que deseas, hay que besarlos apasionadamente.
Cuando el frío está en el cuerpo de la mujer que amas, tienes que traspasar todo tu calor al suyo… ¿Por qué eres tan fría Rocío?
Rocío, eres fría, como en la mañana fría es tu nombre; eres más fría que tu bello trasero cuando me das la espalda. 
Rocío, no conoces alegría, entre sus piernas tienes todo cuanto deseas y en la cabeza siempre bullendo una com-puta-dora.
Rocío, llegará el día en que abran en canal ese alma impía y lo sentiré; a pesar de lo mala que puedes llegar a ser, conseguirás amar... Ese será tu premio y tu castigo Rocío. 
Tú, que te vanagloria, que presumes de romper corazones y siempre salir indemne de todos los naufragios, cuando te duela el alma y la melancolía rebose tus arterias del amargo sabor de la tristura, coge un cuchillo de sierra y rasga la piel muy lentamente, que te duela el dolor y llores de dolor y no de pena. Es preferible, ya te lo digo yo, estar rabiando como un perro que sentir la desazón y la angustia del desamor. Coge unos alicates y arráncate una muela, que aúlles como un perro es preferible… Me he dejado milímetros de hueso de rozar los nudillos por las piedras, por culpa de esa mirada tuya, heladora y siniestra... ¡Quizás todo el dolor del mundo te haga sentir más viva!





jueves, 11 de diciembre de 2014

ABATIMIENTO



La resaca... Después de una dura batalla, llega ese periodo donde cansado te sientes abatido por lo realizado; coges un libro y lo sueltas enseguida como si te quemara, y si comienzas con alguna reflexión dejas de profundizar sin ganas de cavar.
Estoy lleno de todo, engoñipado, no me pasa ni el agua. Tengo que echarme al sol de un perro y sudando la lengua recuperar espacios, defragmentar mi disco blando y hacer un hueco virtual para introducir una nueva configuración que me permita almacenar sin esfuerzo toda esta rutina maliciosa inoculada. 
Seguramente la nueva ciencia medico-psicológica será llevada a cabo por ingenieros neuro-instaladores de programas cerebrales. ¿Extraño? Toda la química en un algoritmo matemático; cambiaremos la sangre por un flujo de nanoparticulas “artificiales” que suplirán las carencias de la raza. Pequeños arquitectos remozando de continuo el edificio de tu cuerpo. ¿Que seremos entonces, zombies nanodirigidos y sin posibilidad de elección? Desde que abramos los ojos a la “vida” estaremos intervenidos con un sistema que lo único que priorizará será la supervivencia de esa nueva especie. 
¿Os suena de algo todo esto? No saquemos conclusiones precipitadas, pero que diferencia existe entre realidad y esta ficción que explico. Si Dios quisiera disponer de las cosas creadas, hubiera dispuesto en el hombre una rutina que al igual que Asimov con sus robots dispondrían de tres leyes que más o menos dirían: 
1- El hombre jamás podrá dañar a Dios y por inacción permitir que esté triste o que otros le hagan daño. Esta ley explicaría el empecinamiento de algunos para hacer cumplir sus deseos (Amar a Dios sobre todas las cosas).
2- El hombre debe de obedecer a Dios o sus mandamientos excepto si entran en conflicto con la 1ª ley. Amar a Dios sobre todas las cosas.
3- El hombre debe de proteger su propia existencia en la medida en que no entre en conflicto con la 1ª y 2ª ley. Solo podrá dar la vida por Dios.
Quizás fuese bueno para la humanidad un nuevo comienzo, ya libres de la pesada herencia recibida.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

DIVAGACIONES II

BY G.C.


¿Quién marchará primero? Si te vas tú, te voy a echar de menos, ¿y si me marcho yo…? Ya estoy llorando de pensar en dejarte solita ¿Quién ordenara tu vida cada día? ¿Quién te despertará cada mañana?  
Amanece y te has ido para siempre… Te voy a escribir el último poema. Voy a cerrarte los ojos, y soñaré que todo lo que he sido ha sido en vano, y que todo lo que fue, no ha sido nunca. No existo, no he existido, y quizás solo haya sido un sueño tuyo. Si yo fuera tu sueño todo tendría sentido. Voy a soñar que todo lo que he sido no ha pasado, que nunca ha sucedido. 
Esta mañana nada más despertar solo existía mi vida en dos versos. Mi pensamiento era dos versos con sentido, pensé por un instante que serian el estribillo de un poema, y ahora me devano los sesos, hago memoria, pues olvidé el asunto. 
¿Si tú te vas…?  ¡Te voy a echar tanto de menos! Me asomo a la ventana para sentir la vida, y de repente, en el viento suena el nombre de un hermano, los sonidos casuales juegan con lo inconsciente; a veces es un recuerdo alegre y otras más que nombrar es un lamento… Perros de invierno frío, que parecen llorar por el humo de candelas antiguas. En la hoguera crepitan las personas, que llaman, y en cada remolino que se elevan al cielo frío de estrellas, en el humo dibujan las sombras de aquellos que ya fueron.
Nada por arriba y nada por debajo... La vida era caminar muy despacio, sobre la cuerda floja. Ella se fue, y yo decía; donde tu vayas estará mi casa. Ahora paseo por la nueva morada como un ratón alrededor de su trampa. 
¡Por Dios bendito llama mas tarde, que ahora no puedo ir porque estoy encadenado a un poema!




sábado, 18 de octubre de 2014

POETAS


Sonaban las campanas y el sonido se perdía blandamente en el azul del cielo, me preguntaba a donde iría el sonido que llamaba argentino en la mañana fresca. 
Soy un superviviente cobarde y desgraciado, los mejores se fueron y acá sigo esperando que la vida atraviese mi duro corazón. Tengo mi corazón más duro que las piedras, cuando le dan con fuerza saltan chispas que alumbran. 
Cuando te vacías y nada tienes que contar, pues nada queda… ¿Qué hace un poeta enamorado de la vida?
Un poeta vacío, seco, quieto, muerto en vida, espera sentado en una esquina; no tiene nada que decir, nada que cantar; pues el poeta más que contar, canta… Canta a la vida, a la nostalgia del tiempo perdido, al dolor, a la pena; pero ahora está quieto, el viento en la cara se ríe en su barba, y si pudiera su cabeza ser campana, sonaría sorda sorda y calmada. Ahora que está quieto la lluvia le pica en la cara, le moja, lo nutre, lo limpia, le enjuaga la boca, la boca, la boca.
Al poeta que está quieto y vacío, el sol que se pone rojo por el oeste le da a su figura un barniz dorado; y le brilla el ceño, le brillan las cejas, y si tu lo miras parece que miras un buda de bronce o… ¿un ángel de Rilke? Llegan las tinieblas y el poeta vacío se queda varado sentado en la esquina del borde del mundo y mira vacío todo lo que pasa, la noche fría le inunda por dentro. Espera sentado en aquella esquina, que vuelva mañana y le de nuevas razones y flujos de agua; espera, como espera el pozo vaciado que llegue la luna y el venero inunde los fondos oscuros de su alma dormida.
El poeta está quieto, esperando al alba que llene de luz la tristeza incierta. El poeta es un árbol de frondosas ramas, de múltiples hojas que transforman negro por azul brillante. La lluvia y el viento le lavan, lo calman y le cuentan cosas… El poeta está lleno de nuevo de vida y dispuesto a cantarla.

sábado, 4 de octubre de 2014

¡QUE LES DEN…!




La memoria olvidada, seguro que se encuentra criando telarañas, en los pliegues del córtex o en algún  cajón secreto; porque nada se olvida y lo que se olvida o el olvido…, es otra clase de memoria.
Ya queda poco para cerrar el circulo y entonces quizás sepa quien he llegado a ser… Quizás soy esa brisa en la mañana que hace llorar los ojos solo de sentirla, quizás esté esos miedos viejos que laten desterrados y ocultos tras la máscara, quizás sea el olvido… Las manos atadas a la espalda, el pelo un haz de trigo o de cebada, la piel en carne viva, la cola de una yegua desbocada, y a la grupa recorriendo el paisaje de una piel añorada.
La noche clara y debajo de la almohada, el revolver de cachas nacaradas para salir de dudas en un momento dado, en el pecho la cruz, su cruz y una mala jugada del destino. Una cruz con su nombre y la fecha en la cal blanca ¿Cómo pensar en un futuro, si en la partida las cartas son marcadas?
¡Que dificil entender lo imposible! Elucubrar e inventar otra historia, creyendo ver cosas donde no hay nada más que pases de magia o abracadabras. Algunos escribidores, nos encantan por el virtuosismo empleados en sus piruetas literarias; pero intentar comprender o imaginar que quieren explicar es imposible…, no dicen nada. Que difícil entender lo imposible. Toda la vida el mundo, el mundo ha sido igual que taparse la cabeza con las sabanas y tener esperanza de que todo y de que nada suceda.
¡Que le den…! No me tienen que dar permiso para vivir, mucho menos ahora que vislumbro el final del camino y estoy llegando a mi horizonte.

miércoles, 13 de agosto de 2014

CATACLISMO I


Cuando algo se ha roto allí dentro de lo hondo,
en el silencio explota la imposible palabra.
Horrorizado sientes los trozos del espejo,
 y en un gesto difícil te anudas la cabeza
con las manos aladas.
Escondes en silencio el dolor que te pesa,
un pinchazo de aguja te traspasa sereno;
entonces te arrodillas a la oración e inmerso

lloras pues has dado por perdida la pérdida.
¡Ya nunca más será!
Cuando algo se rompe y no existe consuelo,
te arrancas el cabello en un gesto supremo
de desesperación. El dolor se hace tuyo,
y lo llevas al cuello como un escapulario
de ingrata devoción.
Cuando no es primavera y la flor del naranjo,
inocencia callada va alfombrando tus pies
hasta ser un murmullo de pasos que resuenan
en el vacío constante.
Cuando todo es oscuro y al girar la cabeza,
como la giras siempre, sientes que suena ha roto
cual sonajero viejo, e inmerso en un ocaso
lleno de rosas negras sales a los postigos
que dan a las callejas y solitario gritas
cuanto el dolor te deja.
Tu cabeza fundida e imposible bombilla
trizada de cristales se niega a dar a luz;
entonces todo calla en callado silencio
y se rebela tu cuerpo a llevar esa cruz,
escuchas allá lejos una voz que te insufla
la chispa necesaria. 

¿Encenderá la estrella 
que guiará de nuevo tus pasos otra vez...?
Entonces todo calla.
Cuando todo termina, del dolor y del llanto
surge nueva esperanza, se comienza de nuevo,
resurge la alegría de la primera vez;
¡Oh joven primavera! Te noto entre las venas,
el mundo antes parado se comienza a habitar,
resuenan las campanas como cuando es domingo,
y un sol de luz templada vence a la oscuridad,
sientes que de nuevo brilla la luz divina...
Un camino de huellas marcadas en la arena
seguras te guiarán.

sábado, 21 de junio de 2014

MI CASA


Si tuviera que elegir para mi casa una puerta, elegiría una ya usada y una llave mohosa o mejor brillando de gastada.
Si tuviera que elegir para mi casa un suelo, elegiría un suelo de ladrillos cuarteados: les daría una mano de aceite de linaza con polvos de ladrillos para resaltar más aun que son viejos y usados.
Si tuviera que elegir para mi casa las paredes, elegiría paredes gruesas como los muros de un castillo; las pintaría de blanco cal y jamás las empapelaría.
Si tuviera que elegir para mi casa un techo,  elegiría uno descapotable para los días de lluvia, cubierta de canales de barro del mantillo; para días de luz y estrellas un techo de cristal o de aire puro.
Si tuviera que elegir para mi casa un patio, elegiría el patio de mi madre, todo lleno de flores en primavera y verdín en invierno; en corral muros pequeños para poder mirar y que te miren.
Si tuviera que amueblar estos espacios que describo elegiría:
Para el zaguán, un espacio vacío para que las visitas dejen lo que no quieran enseñar;  lo único que dejaría sería una virgen de plástico pequeña y azulada colgada del dintel.
Para el primer portal, compraría unos muebles usados y fácil de rellenar con alguna estatuilla barata, y con los libros que a las visitas les agrade hojear; dos sillones de mimbre y una mecedora para esperar sentado si hubiese que esperar.
Para el portal del medio, espacio para las habitaciones de invitados, camas sencillas compradas de segunda mano y una escalera de peldaños de madera para subir al soberado.
Para el ultimo portal, tampoco quiero tanto espacio: un comedor humilde, una mesa de tablas de madera, unas sillas de enea, un hule sobre la mesa, los platos preparados y los cubiertos puestos; elegiría las cucharas gastadas de mi abuela, con la muesca en el borde con sus labios, un cuchillo de mango de madera y los vasos de cristal duralex o de otros baratos.
Un cierre metálico de cristales de colores, cerraría la casa con el patio de flores; así cuando el sol resplandeciera la llenaría de colores y de patio.
La cocina sencilla, un hornillo de carbón con su anafre,  unas estanterías para escurrir los platos, una mesa pequeña de madera con un cajoncito para guardar los cubiertos y sobre todo un ventanal desde mientras cocinan vean el patio.
Añadiría a esta casa de mis sueños un corral donde hubiese gallinas, una cochinera para criar el cerdo cada año, un pozo de agua dulce y un pequeño arriate con tomates pimientos cebollas y ajos sembrados.
Ahora que tengo la casa de mis sueños invitaría a mis gentes, mi mujer, mis hijos, los amigos y por supuesto dejaría toda la casa llena de fantasmas de los seres que quise y que me amaron.

viernes, 16 de mayo de 2014

PAISAJE DE UN RECUERDO



Había una vez una casa dejada caer en una calle y acostada en un cerro… La luz del sol de la mañana llegaba desde un extremo a otro de la casa, bañaba de claridad los días y algunas noches se hacían día por obra y gracia de la luna llena.
Desde el umbral del patio, solía escuchar una radio colocada en una repisa bajo la puerta oscura del altillo donde descansaba la bomba colorada y amarilla del insecticida.
En la repisa negra ya la radio no suena, en la repisa la radio esta muda; aunque aun reverbera una canción en el vientre hueco del tambor del insecticida.
¡Zumbido de moscas! El DDT que esparce en el aire la muerte y a la tira atrapamoscas le cuesta balancearse en la brisa cargada de razones.
La visera de cartón ya humedecida por el sudor serpentea la frente y por los puentes se cuela bravo el sol.
Resuena en la tarde el zumbido ronco de un gran abejorro que revolotea las flores del patio y en las hojas verdes de los rosales una oruga recorta su cara con su autorretrato y su filigrana repite, repite y repite incansable. Las moscas, el hoyo de aceite-azúcar, el umbral y el niño que dibuja en el suelo la rama de un árbol con carbón y tiza es todo lo que existe.
En la tapia encalada hace eco la risa del niño que juega y para no olvidarlo lleva pinchado en el pecho con alfilerillos el álbum de cromos con todos sus recuerdos. Hay un niño en el umbral jugando que lleva en su interior a un hombre y un hombre sentado a su lado que lleva en su interior a un niño.
En la puerta de la calle el grifo gotea y para que no pierda la llave maestra, le estoy recortando de unas gomas viejas una junta estanca o una zapata, que es como se le llamaba entonces.
Pasan por la calle hombres con sus bestias que vuelven del campo y en la cuneta de la puerta de casa dos insectos negros andan pegados en una cópula interminable.
Se ha despertado el viento afilando las ramas de los árboles y las hojas doradas de los plátanos brillan lijadas por la arena y el viento.
Brilla la tarde y se escuchan las olas del mar en el rumor de los estorninos y a cada ráfaga del aire, agitan la copa del pino milenario de la esquina del pueblo y elevándose en bandadas... Gritan como creo que gritan los niños al salir al recreo de una escuela.

sábado, 5 de abril de 2014

COSAS MIAS




Cuando era… He empezado a escribir porque me ha venido al pensamiento el olor de los polvos de talco con el que el barbero solía suavizar mi cogote después de haberme rapado la cabeza.  ¡Malditos los piojos y maldita la pobreza!
Mi asiento en la academia de Luisa era un tocón de encina, yo apenas tenía fuerza para moverlo de lugar y cuando iba a la lata…, a mear, solía admirar como el día se colaba entre las rendijas de la vieja puerta, y antes de que nos echaran de aquel antro salivaba como el perro de Pávlov mientras cantaba en voz alta “El bendito alabado”. Guardo como un tesoro el gusto y la fruición con que chupaba una barrita de regaliz y recuerdo, que para no mancharme las manos, agarraba la punta del espadín chupado con un barquito de papel cuadriculado…, para que tenga música.
No había en el mundo nada más excitante que subir la cuesta de los muritos enganchado en un viejo camión cargado de corcho o de arazú de palo…, no había nada más exitante… No hay nada…, no hay… No.
El olor de los peros maduros de los vendedores de fruta en la puerta de la plaza de abastos inundaban mis pituitarias, y luego estaban los higos chumbos o atunes que le decíamos en mi pueblo... Apenas el vendedor hincaba la navaja en la carnosa piel, se me llenaba la boca de agua ante el presentimiento de lo que se avecinaba; dos cortes a cada extremo y luego un corte recto y preciso uniendo los cuadrantes, la mano basta del vendedor lo abría con la delicadeza del que desnuda a su novia por primera vez, y luego pinchaba itifálico la navaja en su sexo, ofreciendo el manjar solo por un real de peseta.
El arroyo Santa Águeda, en cuanto llovía bajaba crecido lamiendo a su paso la yerba de las orillas… Daba gusto calmar la sed con sus aguas, donde el sabor de la menta de lobo y el poleo se aunaban a la finura de su sabor y a veces; era posible ver mientras bebías a una serpiente de agua reptando o nadando por su superficie, a la caza de la rana solitaria.
Las hormigas, disciplinadas, acarreaban todo lo que encontraban, y una detrás de otras desfilaban ante mis ojos en el umbral de la puerta de casa… Después he visto desfilar por mi vida algunos ejércitos, nada del otro mundo. ¡Entonces se encontraba mi niñez concentrada y expectante…, como una enana blanca que espera transformarse en una supernova!


sábado, 29 de marzo de 2014

EL SOBERADO


Recordando un poema de Borges “hay que arrimar una escalera para subir…”  me vi abriendo la trampilla en el techo de madera para subir al piso de arriba.
Asomabas al soberado y  un arrullo mágico de palomos te daba la bienvenida. Una nube de polvo danzando en el chorro de luz de la ventana. Siento copiar…, pero yo también solía andar encorvado por la presencia cercana de las vigas del techo.
El piso de madera crujiendo a cada paso y chivato del intruso insolente. Estratégicamente distribuidas una docena de pequeñas ratoneras, incapaces a juzgar por la cosecha de ratones, de no ser otra cosa que figuritas para adornar la cómoda. Algunos trastos viejos… como casi lo nuevo que había en el piso de abajo. Un rumor serpenteando los tablones del piso… ¿una culebra?
Una atalaya donde mirar sin ser mirado y esa soledad buscada esperando junto a la ventana. Colgando de las vigas del techo… unas mazorcas de maíz, tomates de peras y unas docena de racimos de uvas lairén, uvas ya casi pasas y concentrando el azúcar de unos meses.
El palomar era muy pequeñito... unas pequeñas jaulas donde se arrebujaban, media docena de palomas y algún que otro pichón más feo que un demonio y hambriento de toda el hambre que un palomo pichón pueda tener. En la pared de enfrente un viejo almanaque de 1953 donde una niña vestida de gitana sonreía mientras alzaba una copa de anisado de Rute, única testigo de mis tardes de comer con las manos.
Siempre que deslizaba la trampilla de madera daba la sensación que entraba... En otra casa.

martes, 11 de marzo de 2014

EL OLVIDO


En un país llamado España, las cunetas… Todos sabían que era tierra sagrada y todos callaban.
En un país llamado España, las cunetas y todos sabían… Todos menos los niños, que ajenos, jugábamos a revolcarnos en primavera, y hacíamos guirnaldas de amapolas y margaritas trenzadas con las esparragueras. Las niñas, mas curiosas que nosotros se paseaban con las flores adornando su límpida y radiante cabellera.
En España, en las lindes de caminos y veredas, se oculta un pasado incómodo… Fue la fosa más común de una generación ilusionada y generosa. Cuando la lluvia empapa caminos e inunda esas cunetas, está limpiando poco a poco la barrera que oculta la memoria.
Pasada la tormenta, sopla el viento… Habla a través de las calaveras de una generación que quiso cambiar el mundo.
En un país llamado España, llegará el día, que se pondrá el nombre a los generosos dueños, de todas esas flautas de hueso.



jueves, 6 de febrero de 2014

SUMISION




Sentada en mis rodillas, tú decías... ¡Deja las manos quietas! Y apoyando las manos en los reposabrazos del sofá de flores, yo te dejaba hacer.
Desabrochaste los botones de nácar de tu camisa negra y me dejaste ver la piel, tu piel; mi corazón comenzó a querer salir de su envoltura para hermanarse al tuyo, pero tu me ordenaste… ¡Deja las manos quietas!  Y apoyando la espalda en el respaldo del sofá de flores me acomodé, y te dejaba hacer.
Sentada en mis rodillas, con un gesto sencillo y estudiado, llevaste las manos a tu espalda y dejaste caer la prenda que ocultaban tus senos y estos, temblando de todo menos de miedo, los acercabas  a mi boca para calmar mi sed... ¡Para quieto muñeco, déjame hacer a mí! Así aprendí a quererte, dejándote las riendas.
Bum, bum, bum, bum... Mi corazón, mi corazón, me llevaba la mano hasta el pecho para intentar sujetar lo imposible; porque  en un descuido, se salió por la boca y se metió a anidar esclavizado en tu alma.


sábado, 1 de febrero de 2014

¿PODREMOS?






Nada tiene importancia. Nada parece tener importancia. El mundo está cambiando y aquellos ideales igualitarios se disolvieron en la agonía del sistema. Alguien debería recordar porque se quería cambiar el mundo.
Me duele el corazón, no es mi mal precisamente la nostalgia. Estoy casi convencido, que la próxima revolución la realizaremos los sexagenarios... ¡Cómo me hubiera gustado asaltar la Bastilla!
Para la gran mayoría de seres humanos se apuran los últimos segundos de un fin de sistema. Se escucha y se mira hipnotizado los mensajes  publicitarios de la televisión, y no parece que nadie haya empezado todavía la revolución; pero un día no muy lejano comenzaremos a apagarnos del todo hasta volver otra vez a sentir el tiempo. 
Por eso digo… Concentración de nuevo, contracción de nuevo, tensión inicial y explosión revolucionaria. Abajo los que desean el poder para siempre. Abajo los que quieren ver al ser humano sometido a su voluntad. Abajo los que desean el conocimiento para imponer su criterio. Ha llegado la hora de los muchos, no será la cultura alienante lo que nos hará libres; sino la cultura revolucionaria y rompedora. 
Los que detentan el poder son pocos, manejan como nadie el conocimiento y además se pasan los derechos humanos por el forro de los pantalones. No tienen otro dios que no sea el de la impiedad, reparten limosnas y pequeñas concesiones; pero el dinero que tienen ellos es producto de nuestro esfuerzo y de su codicia. 
Dicen ¡No tocar el sacrosanto sistema financiero! Yo digo gritando fuerte… ¡Muerte a la insensibilidad de los poderosos, muerte al sistema, muerte al deseo materialista, muerte a los esbirros comprometidos con la ignorancia, muerte, muerte y muerte a todo aquello que coarte la sagrada ilusión por la vida!

martes, 28 de enero de 2014

NANA DE MIS RECUERDOS



Oscuro, oscuro, en alto cielo...
¿Brillan estrellas o son luceros?
Juegan los niños
al escondite por las callejas.
Pasa una vieja
con un pañuelo por la cabeza.
Suena la risa
de un grillo oculto bajo unas piedras.
Sobre las luces
blancas esquinas amarillean.
Bajo las luces
se mueven lentas salamanquesas.
En una acera
dos niños juegan al tres en raya.
Con una cuerda
saltan las niñas de tiernas trenzas.
Sale un borracho
pegando tumbos de la taberna.
Dentro de casa
escucho el paso de un automóvil.
Una luciérnaga
brilla un momento 
en la pared del estercolero. 
En la cancela
miro aquel cielo lleno de estrellas
Desde mi patio
rebosa el cielo de nieblas blancas.
Mientras me duermo
mi madre canta o llora una nana.
Poquito a poco, muy despacito,
la alegre risa
de un mundo antiguo se va apagando
y con el dulce canto,
mis viejos ojos, se van cerrando.
Oscuro, oscuro...


miércoles, 8 de enero de 2014

CANIBAL



Directo al corazón… Apenas le eché el ojo encima, me dije: no lo pienses y se directo, fui y la invité a un suicidio colectivo.
Ella sin pestañear me pegó una patada en la boca del cielo, me dejó sin resuello.
Yo, aun me dije: ¡Se directo! Y le comí la boca, ella fue y me comió hasta los besos; estuve a punto de mandarla al infierno, pero pensé: ¡Coño Martín se más directo!
La estampé en la zona más oscura del antro, junto al sofá de piel y perdí la cabeza, fui tan directo…, que me arranqué de cuajo el corazón y aun chorreando, la invité a devorar esa víscera esclava.
Ella, caníbal; devoró sin piedad mis deseos y devolvió a mi ser un corazón que en vez de latir… Ronroneaba  una canción de moda tocada por un organillo de manivela.
Mientras volvía a mi casa medio muerto, generoso; aun pensaba que debería de haber sido más directo.