martes, 28 de enero de 2014

NANA DE MIS RECUERDOS



Oscuro, oscuro, en alto cielo...
¿Brillan estrellas o son luceros?
Juegan los niños
al escondite por las callejas.
Pasa una vieja
con un pañuelo por la cabeza.
Suena la risa
de un grillo oculto bajo unas piedras.
Sobre las luces
blancas esquinas amarillean.
Bajo las luces
se mueven lentas salamanquesas.
En una acera
dos niños juegan al tres en raya.
Con una cuerda
saltan las niñas de tiernas trenzas.
Sale un borracho
pegando tumbos de la taberna.
Dentro de casa
escucho el paso de un automóvil.
Una luciérnaga
brilla un momento 
en la pared del estercolero. 
En la cancela
miro aquel cielo lleno de estrellas
Desde mi patio
rebosa el cielo de nieblas blancas.
Mientras me duermo
mi madre canta o llora una nana.
Poquito a poco, muy despacito,
la alegre risa
de un mundo antiguo se va apagando
y con el dulce canto,
mis viejos ojos, se van cerrando.
Oscuro, oscuro...


miércoles, 8 de enero de 2014

CANIBAL



Directo al corazón… Apenas le eché el ojo encima, me dije: no lo pienses y se directo, fui y la invité a un suicidio colectivo.
Ella sin pestañear me pegó una patada en la boca del cielo, me dejó sin resuello.
Yo, aun me dije: ¡Se directo! Y le comí la boca, ella fue y me comió hasta los besos; estuve a punto de mandarla al infierno, pero pensé: ¡Coño Martín se más directo!
La estampé en la zona más oscura del antro, junto al sofá de piel y perdí la cabeza, fui tan directo…, que me arranqué de cuajo el corazón y aun chorreando, la invité a devorar esa víscera esclava.
Ella, caníbal; devoró sin piedad mis deseos y devolvió a mi ser un corazón que en vez de latir… Ronroneaba  una canción de moda tocada por un organillo de manivela.
Mientras volvía a mi casa medio muerto, generoso; aun pensaba que debería de haber sido más directo.