sábado, 7 de junio de 2014

LO COTIDIANO


Ya pasó este domingo, otro día que pasó; ahora en la noche oscura, a oscuras, se impone reflexión...  Pensar en lo que fue ¿es añoranza inútil? Pero pasaron cosas.
Me desperté muy de mañana y antes de que pensara, me vi paseando al perro por el parque; despeinado y soñoliento, noté el aire en el pelo y en la cara; una vez vuelto a casa…, pipas de calabaza y un gran vaso de agua.
Mientras María preparaba el café yo hice las tostadas, sentados en la pequeña mesa de la cocina… Nos miramos. ¿Sentiste a los chicos? Me preguntó,  respondí que no. ¿A que hora regresaron? Le pregunté y...,  no se que contestaste, después me despisté de la cocina y me fui al despacho a mirar los periódicos del día; y todo esto pasó sin reflexión, pura rutina.
Se despiertan los chicos y alborotan la vida… ¡Cómo son los hijos! Luego de dar la bulla, se marcharon a Barcelona a seguir con sus vidas.
De nuevo los dos solos… El gato recupera su sitio una vez se ha marchado el perro de la chica y maúlla complacido. Casi sin darme cuenta, me veo de nuevo frente a María comiendo cualquier cosa…, de nuevo me despisto de la cocina y marcho de puntillas al comedor de casa, y en el sillón de brazos, hecho una pequeña siesta mientras escucho la voz de un locutor de noticiero.
María me despierta y me anima a salir a pasear por la orilla del mar, y mientras ella refresca sus pies en la orilla, de nuevo reflexión… Una joven que toma el sol me deja ver unos senos espléndidos y doy gracias al cielo por poder admirar tanta belleza.
Nos sentamos en un bar frente al mar y tomamos café… María lo toma con una nube de leche, yo solo, como siempre y además, nos pedimos golosos un par de raciones de bizcocho y disfruto viendo como te relames los labios con la flor de nata que compuso la camarera.
Luce el sol, pero un aire irreverente levanta nubes de arena y agua; y mientras cae la tarde admiramos juntos la última puesta de sol.
De vuelta a casa, nos relajamos  escuchando un poco de música y ensimismado escribo pensamientos en los márgenes claros de un libro de poemas.
Ya pasó otro domingo. Otro día ya pasó. Ahora en la noche oscura, a oscuras, me impongo reflexión.