viernes, 29 de agosto de 2014

SEMANAS DE PASION... ¿QUIÉN GANÓ?



No abandonaré las ganas de hacer de mi vida algo extraordinario aunque la mediocridad de mis acciones se contradigan con mi deseo... ¡Ahora mismo me pongo a fabricar una cometa!
Unas semanas de pasión y nunca mejor dicho. pues en los escenarios donde se ha movido la vida esta semana, se ha puesto en marcha la máquina de triturar ilusiones y huesos.
Hijos de nuestro barrio es el titulo de una novela que leí  hace tiempo y en donde se enseña, con meridiana claridad y acierto las peripecias del pueblo elegido ¿Que cual es el pueblo elegido?... ¡Todos creen que es el suyo!
Ahora mismo en esta época que vivimos, las aguas han vuelto a enturbiarse en el barrio y estamos a la espera de que un nuevo líder venga a poner la paz entre hermanos; porque hay que explicar que todos los que habitan el barrio son hijos del mismo padre.
En una pelea o contienda, es mentira que alguien sea más fuerte que otro; pues cuando se llega a ella, (la pelea) es porque ambos se sienten igual de fuertes y poderosos, tanto como para ganar, luego las estrategias de ambos decidirán el lance. Analizando... Parece ser, que una parte de los vecinos se han hecho de mejores porras y de más eficaces métodos de exterminio, (calidad) y campan a sus anchas dando palos a diestro y a siniestro; mientras que los otros vecinos del barrio, tienen otra estrategia, (igual de válida) que consiste en poner carne en el asador hasta que la hoguera sea tan grande, que su  calor aparte de quemar su carne, queme la de sus enemigos.
Cantidad contra calidad, en una partida de ajedrez en la que los jugadores no exponen nada más que sufrimiento y pena para los hijos del barrio donde se desarrolla la lucha. ¡Qué importa que maten a mil, si puedo matar a uno! Serán mártires y su fuerza hará que se unan a la lucha muchos más.
Terminé la cometa, y después de fabricarla... Esperábamos ansiosos al viento de la tarde, cálido y seco, que soplaba empujado por las brisas de un mar muy lejano

viernes, 8 de agosto de 2014

APRENDER COMO OFICIO



¡La imagen que el otro día leí en el blog de una amiga era buena...! Pensé por un momento como la viviría yo...,  escribí:

"El otro día coincidí con mi vecina en el portal…, la vi venir subida en el negro charol de una carroza con tacón de aguja y haciendo barra fija por la acera; a tres paso de mí, se abrió su cremallera, y desde aquel balcón, mis ojos, se pusieron a filmar los deseos más traviesos. El domingo, armado de valor, llamé a su puerta para pedirle cita…, triste desilusión, cuando su dedo, señaló el cajoncito abierto del recibidor, y guiñándome un ojo, me espetó sin rubor.- ¡Son cien, déjalos ahí guapo, y pasa, que no tengo para ti todo el día!"

Escribir no es un don, y lo digo porque creo que nadie nace con ello; escribir es un oficio añadiría que es un duro oficio. Si expongo mis escritos en un blog como este, no es para que alabéis lo bien que escribo, ni para que me toquéis los... +1; escribo en este blog, para que lo zaleéis y lo pongáis todo patas arriba… ¡Desmenuzad o desbrozad a vuestro antojo!

Solo quiero aprender de los que quieran enseñar y más tarde ya decidiré…, al final, es el autor siempre quien tiene la última palabra.
Para aprender, hay siempre que dudar de todo, ( hasta de lo que ves ) y aquí donde me leéis he dudado de: Borges, de Juan Ramón Jiménez, de Rimbaud y hasta del mismísimo Lorca (QDLTESG)…, ¿porqué no? No solo he dudado, sino que he corregido, y si pudiera discutiría / disfrutaría con ellos.
Soy autodidacta…, esto quiere decir que aprendo a base de porrazos, de caer/levantar, de error/acierto; estudié lo justito (ando recuperando asignaturas de parvulito), pero soy como un búho en la noche, y ando siempre con los ojos muy abiertos.
A veces, me atrevo a exponer mi punto de vista sin animo de meteros en dedo en la llaga, sino de meteros el dedo en la boca, para que vomitéis lo que sabéis…, aunque corra el riesgo… de llevarme algún que otro bocado.
Que dios y la virgen santísima ( lo escribo con minúscula porque al de verdad no se le debe pronunciar, ni escribir en vano) quieran poner patas arriba todo lo que escriba y piense. ¡Bendito sean… Amen!