domingo, 6 de abril de 2014

EL SAGRARIO

“Vamos niños al Sagrario que… 
Un niño.
Tras la enrejada puerta y la inocencia inmaculada... de rodillas ante Dios no piensa en nada y reza absorto ante la Maravilla. Suelo de mármol y en las paredes losas de Sevilla; ante el altar dorado donde se guarda a Dios como enjaulado; quiere con Dios estar y está en la gloria.

Un joven.
Adolescente imberbe, postrado de rodillas ante el altar sagrado que guarda la Custodia...se siente perturbado por no sentirse inmaculado; llora por sus pecados y le pide al Dios  allí enjaulado que le perdone el daño que ha causado; ha pecado matando un corazón enamorado.

Un hombre. 
Por la fe abandonado, perdido el concepto de pecado... la maravilla y el asombro  han muerto en su interior, no necesita a dios lo puede todo y pasa por el sagrario sin temor, por pasar, pasa como quien pasa por la puerta de la casa de al lado; solo vive el ahora y el pasado no pesa ni acobarda.  ¡Es un río que desborda!

Un viejo.
Tras la enrejada puerta, arrastrando los pies por las losas de mármol y con la mochila del pasado... entre paredes de losas de Sevilla, está quieto y callado, postrado ante la Maravilla; se acuerda de aquel niño, añora aquel adolescente y ya en paz con el hombre y con toda esa experiencia... se mira la punta de los pies y ante el altar dorado donde se guarda a Dios como enjaulado, quiere estar con su Dios. Ya ha terminado.

sábado, 5 de abril de 2014

COSAS MIAS




Cuando era… He empezado a escribir porque me ha venido al pensamiento el olor de los polvos de talco con el que el barbero solía suavizar mi cogote después de haberme rapado la cabeza.  ¡Malditos los piojos y maldita la pobreza!
Mi asiento en la academia de Luisa era un tocón de encina, yo apenas tenía fuerza para moverlo de lugar y cuando iba a la lata…, a mear, solía admirar como el día se colaba entre las rendijas de la vieja puerta, y antes de que nos echaran de aquel antro salivaba como el perro de Pávlov mientras cantaba en voz alta “El bendito alabado”. Guardo como un tesoro el gusto y la fruición con que chupaba una barrita de regaliz y recuerdo, que para no mancharme las manos, agarraba la punta del espadín chupado con un barquito de papel cuadriculado…, para que tenga música.
No había en el mundo nada más excitante que subir la cuesta de los muritos enganchado en un viejo camión cargado de corcho o de arazú de palo…, no había nada más exitante… No hay nada…, no hay… No.
El olor de los peros maduros de los vendedores de fruta en la puerta de la plaza de abastos inundaban mis pituitarias, y luego estaban los higos chumbos o atunes que le decíamos en mi pueblo... Apenas el vendedor hincaba la navaja en la carnosa piel, se me llenaba la boca de agua ante el presentimiento de lo que se avecinaba; dos cortes a cada extremo y luego un corte recto y preciso uniendo los cuadrantes, la mano basta del vendedor lo abría con la delicadeza del que desnuda a su novia por primera vez, y luego pinchaba itifálico la navaja en su sexo, ofreciendo el manjar solo por un real de peseta.
El arroyo Santa Águeda, en cuanto llovía bajaba crecido lamiendo a su paso la yerba de las orillas… Daba gusto calmar la sed con sus aguas, donde el sabor de la menta de lobo y el poleo se aunaban a la finura de su sabor y a veces; era posible ver mientras bebías a una serpiente de agua reptando o nadando por su superficie, a la caza de la rana solitaria.
Las hormigas, disciplinadas, acarreaban todo lo que encontraban, y una detrás de otras desfilaban ante mis ojos en el umbral de la puerta de casa… Después he visto desfilar por mi vida algunos ejércitos, nada del otro mundo. ¡Entonces se encontraba mi niñez concentrada y expectante…, como una enana blanca que espera transformarse en una supernova!


viernes, 4 de abril de 2014

PAPARRUCHAS


¿Qué significa romper el equilibrio?... el odio rompe el equilibrio y no merece la pena odiar. ¿Qué hacer con las personas odiosas...? ¿Amarlas...? ¿Enseñarles a amar...? Deduzco, que ellas creen que aman; pero tengo que comprender que no se debe confundir el amor con el deseo.
¿Por qué no hay que odiar a quien nos hace daño...? Quizás porque el odio rompe nuestro equilibrio y nos iguala al inductor del mismo.

La polinización. El ejercito de las abejas biónicas 1E4A005 era el encargado de la polinización del campo de Tarragona… No pasaran cien años de que esto suceda y además, ¿Qué clase de miel darán...?  Miel… d… a.

Con diecisiete años no se debe temer a la vida, no se debe temer a la muerte con diecisiete años. Hay que ser generoso y darse a la vida con diecisiete años, con veintisiete, con treinta y siete, con… Siempre hay que ser generoso.

Es inútil gritar, aunque te desgañites ¡Qué bonita palabra! Han entrado a matar y los clarines del miedo resuenan en el silencio. ¿Qué puede acallar ese grito… O quién o qué? Una bandada de pájaros cargado de razones intentan realizar un gigantesco señuelo... Un pájaro gigante perdido entre las gasas del tiempo.

Lo veo venir, acabaré dedicándome a la filosofía. Tengo un libro de poemas, lleno de garabatos apenas inteligibles; recuerdo que de chico ya me lo advertían…, pero yo erre que erre. La faena que tengo en poner orden en tanto caos me divierte… ¡Paparruchas!