viernes, 16 de mayo de 2014

ECOS I




Un puñado de tierra. La lluvia, y barro del mantillo en la suela de las botas negras. Estoy vacío por dentro y rodeado por fuera... ¡No quiero que violenten ese vacío tan intimo!

Siento la pena, pena dura e invisible que atormenta. Y a todo esto… Es un sinsentido sentir el peso de lo que no pesa. Nadie puede notarla. Todos la sienten... ¿Quizás si alguien mirase por dentro o mirase al pozo de unos ojos? Dejaría de pasear las calles de tristeza. A veces me paro a distinguir una estrella de una piedra.

Recuerdo a mi perrita Olimpia. Negra y juguetona, la pusieron el nombre de una protagonista de radionovela que se escuchaba entonces. ¿Porqué la mataría mi padre...? Mira que se les podría hacer preguntas los que ya no están entre nosotros.

Un muerto. Un muerto de hambre… Eso es lo que tú eres; porque no tienes donde caerte muerto. Pasar hambre... ¿Es de civilizados escuchar lo que se oye?

Jazmines de verano. Añoran a la luna que te baña y celosos perfuman tus pasos cuando pasas. Capullos de rosas... La primavera en los rosales… Ver como se retuercen cada día hasta llegar a rosa ¡Rojos sobre la blanca cal y el verde de sus hojas!