miércoles, 26 de noviembre de 2014

DIVAGACIONES II

BY G.C.


¿Quién marchará primero? Si te vas tú, te voy a echar de menos, ¿y si me marcho yo…? Ya estoy llorando de pensar en dejarte solita ¿Quién ordenara tu vida cada día? ¿Quién te despertará cada mañana?  
Amanece y te has ido para siempre… Te voy a escribir el último poema. Voy a cerrarte los ojos, y soñaré que todo lo que he sido ha sido en vano, y que todo lo que fue, no ha sido nunca. No existo, no he existido, y quizás solo haya sido un sueño tuyo. Si yo fuera tu sueño todo tendría sentido. Voy a soñar que todo lo que he sido no ha pasado, que nunca ha sucedido. 
Esta mañana nada más despertar solo existía mi vida en dos versos. Mi pensamiento era dos versos con sentido, pensé por un instante que serian el estribillo de un poema, y ahora me devano los sesos, hago memoria, pues olvidé el asunto. 
¿Si tú te vas…?  ¡Te voy a echar tanto de menos! Me asomo a la ventana para sentir la vida, y de repente, en el viento suena el nombre de un hermano, los sonidos casuales juegan con lo inconsciente; a veces es un recuerdo alegre y otras más que nombrar es un lamento… Perros de invierno frío, que parecen llorar por el humo de candelas antiguas. En la hoguera crepitan las personas, que llaman, y en cada remolino que se elevan al cielo frío de estrellas, en el humo dibujan las sombras de aquellos que ya fueron.
Nada por arriba y nada por debajo... La vida era caminar muy despacio, sobre la cuerda floja. Ella se fue, y yo decía; donde tu vayas estará mi casa. Ahora paseo por la nueva morada como un ratón alrededor de su trampa. 
¡Por Dios bendito llama mas tarde, que ahora no puedo ir porque estoy encadenado a un poema!




viernes, 21 de noviembre de 2014

DIVAGACIONES I




Yo te escucho silencio con devoción salvaje, consciente y sabedor de lo que significas; angustioso y sereno, en noches de verano te siento cuando el grillo se ha callado, y entre su voz airada, tu zumbido constante me hace sentir la vida. 
Silencio...  El silencio está hablando, y escucho  su canción monótona gritar, y su canto, como ruido de fondo, es un rugir de tripas que me acompaña siempre; hasta en sueños lo escucho..., y en la hora de la siesta, un silencio amarillo serpentea las callejas. El viento solano levanta remolinos de polvo, mientras los perros buscan sombras desesperadamente.
Mil años de hacer los mismos gestos crean hábitos que perduran en sueños. Los sueños hablan al hombre como si fueran dioses. Hablan los sueños y siente el hombre la eternidad. El hombre se inventó a dios en sueños, y mientras lo tuvo a raya no hubo ningún temor; pero el hombre puso al sueño en su boca y Dios se hizo real y pudo ser nombrado.
Suavemente la noche se avecina y hace retroceder la luz del día. Isis, blanca y completa se adueña de los ojos del hombre y es entonces cuando sueña el hombre con la diosa madre. Ella es para mí la hurí y la que hace de mi vida un paraíso.
En el silencio, el viento. Escucho su canción como un lamento. ¿Existirá un lenguaje del viento? Hay un llanto en el viento, asustado como de niña chica y un maullar de gatos hambrientos que lo imitan. Conoce como nadie las callejas y se toma su tiempo en las calles sin salida. El viento y la libertad que no conoce limites. El viento que traza caminos invisibles a mis ojos y le da a la boquilla de mi flauta lecciones de música... Abre la llave de tus ojos y verás en las hojas de los árboles su figura de plata.

Solía reflexionar sobre la vida y sobre la vida, en el pequeño altar del umbral de mi casa ¡Mi casa! Lo vivido hasta ahora es lo pasado y lo imaginaba a mis espalda. Todo el pasado estaba dentro de mi casa tras la puerta encajada ¡Solo tenía que abrir aquella puerta! Frente a mis ojos el porvenir y lo podía proyectar en la pared blanca del vecino de enfrente. 

Me gusta pisar en la alfombra que me pone el otoño y escuchar el crujido del invierno en las hojas caídas... Yo soy un egoísta y escribo para mi solamente, los demás que me importan están camaleónicos entre cada una de las palabras, no lo puedo evitar siempre escribo para ellos, con ellos y para mi libertad.

Ella, viste desnuda sin pudor, un traje de esperanza y en la cabeza para tapar sus dudas un hongo nuclear. ¿Qué hacer ante su dictadura? Militar en el bando de su razón y conseguir que los que tienen miedo a la libertad relajen el esfínter del odio y encaminen las manecillas del reloj de sus vidas hacia un horizonte azul celeste.