sábado, 23 de abril de 2016

ALELUYA




Melancolía ante la fugacidad de la vida y luego una melodía desencadenada... El canto del agua, el sol en la cara y tu pelo al viento. Llovía y camino a tu casa corrimos a refugiarnos en el portal abierto de una calle cualquiera. Nos sentamos en el banco de madera junto al cajón de los buzones y charlamos de cosas divertidas.
Tu, con el novio en la mili, y yo, con las ganas del que nunca se cansa de comer con las manos; intuyendo tu carencia de sexo, como un lobo me lancé a devorarte enterita… Me comí toda tu boca, tu cara, tus ojos, tu maquillaje, tu camisa y todos tus recelos; tu risa se borró de la cara y el aire se puso circunspecto y tenso... Nos metimos en el cuarto donde se guardan las cosas que estorban, junto a las escobas.
Tu, bruja, te montaste en la escoba mía y me llevaste de aquelarre a tu cueva de misterio y calma. ¡Lo que son las ganas! Los dos sin querer lo queríamos y la vez primera que la vida propuso, los dos lo encontramos. Amen y Aleluya.