viernes, 29 de julio de 2016

A MI PUEBLO



Subiendo desde Huelva, 
ante su torre mora, 
en un escorzo alegre y blanco;
como una sonrisa,
se inclinan los muritos.
Toca su cielo azul
tan cercano al misterio, 
y es vigía de su ermita; 
uniendo sus miradas 
en el cordón del aire se vigilan. 
Santa y campanas 
que de alegres que son 
repican y repican. 
Bálsamo de aire 
caliente y marinero, 
huelen a yerbabuena, 
geranios y eucaliptos
sus calles solitarias; 
y un silencio sonoro 
con bochorno solano, 
cauteriza las sombras 
que pinta las canales 
en las aceras limpias.
Como en un sueño
voy caminando pasos,
de alquitrán y adoquines; 
que de espaldas al sol 
me refugian en la cal,
tan blanca como el alma
de sus fachadas lisas.
¡Pueblo soñado,
como se que eres mío…
Yo, no te vendería!


domingo, 17 de julio de 2016

LA MUERTE DE UN MACARRA




No volverá a ser joven,
se le acabó la vida…
Sentado está en la acera;
inmóvil e indolente
¡Como siempre!
Se le escapa la vida,
la bala le partió en dos
el espinazo y
siente por no sentir;
que está perdiendo la partida.
El julay que le dio por detrás,
sabía lo que se hacia,
la baba le resbala (lentamente)
del labio distendido,
Aguanta la vejiga (a duras penas)
De nada le valió 
su Smith & Wesson
de cachas nacaradas;
en el bolsillo de la gabardina
la mano suda rabia,
la izquierda apoya tiesa
como un calzo de carro
en los panots cuadrados
de la acera mojada.
En el espejo del escaparate
de la tienda de enfrente.
la maniquí vestida de putita,
sonriente 
le observa calladita
¡Que monada!
Se observa distraído junto a ella,
pronto serás mi hermana piensa.
Los recortes de las escenas
censuradas de su vida
pasan al volapié
y sin querer por su memoria;
abierto el sobre vuelan sin ganas.
Alguien que dio la voz
llamó a la pasma.
Al viento sus sirenas
será la banda sonora
de la ultima escena…
¡Jodida y puta vida!
Sus últimas palabras.


miércoles, 13 de julio de 2016

MAULLIDOS




Porque te pienso.
Porque me dueles.
Porque cuando me falta el aire,
suspiro y lloro.
¿Qué porqué lloro…?
Porque te quiero
Porque me duele 
este perder el tiempo,
esta inacción forzada,
esta opresión del pecho;
es tan...
Que mi gata aburrida,
pidiendo igual que tu
que la acaricie,
destroza con maullidos.
Hace un calor ardiente,
será que condenado
por tu ausencia;
me sienta en el infierno
este verano.
Achicharrado en la caldera,
de este aceite nostálgico;
ya mi vida sin ti
es un espacio sin salidas,
claustrofóbico y tántrico...
Aunque parar quisiera,
estando quietecito,
parece que camino y
montado en este cochecito 
de carrusel de feria,
sufro mareos del vértigo
de dar vueltas a tu asunto;
y mientras, 
mi gata,
requiere mi atención…
Con sus maullidos.