viernes, 19 de agosto de 2016

REFLEXION Y POESIA







Cuando se fueron mis seres más queridos, estuve ausente de los acontecimientos. Entre el miedo a la muerte y el miedo a perderlos, opté por no hacer nada. A veces me arrepiento de no haber hecho otro esfuerzo y aunque de nada vale, siempre me lo echaré en cara... Diga lo que se diga, no existe un día igual a otro y raro es el día en que la vida no pone a prueba lo que somos.

¿Hasta qué punto hemos perdido la intimidad necesaria para ser uno mismo? Hoy todo el mundo parece desear salir de algún lugar y publicar a los cuatro vientos su intimidad mas intima; creo que todos debemos tener un secreter con un cajón secreto, por higiene absoluta y para sentirte único… Reniego del psicoanálisis, de confesar querer matar al padre por amor a tu madre o de cualquier otra filia o fobia... Contra el miedo a la vida, aceptación y valentía para superarla; nadie es mas valiente que uno que aprendió a superar sus miedos.

El verdadero sur está en la tristeza intrínseca de sus moradores, su tópica alegría, esperpéntica y exagerada, no puede disimular la amargura de siglos de sufrimientos y esclavitud. Los olivos de Jaén, (Tótem) como mucho es la excreción simbólica de dicha tristeza… Amarga, (frutos) retorcida (ramas) y seca como su tierra.


Una ciudad inmensa... Cien pájaros se cruzan en el aire ¿Dónde se van los sueños y cómo vivir en esos universos tan pequeños? Sueñan los que aun sienten el ruido primoroso de este ingrato inframundo con las gaviotas que hablan de unos mares cercanos y en las cubiertas de las chimeneas, los capuchones locos giran incansables empujados por la mano invisible del viento de la tarde... ¿Dónde fueron los sueños de los que ya se fueron?