domingo, 28 de agosto de 2016

ALGUIEN CONTINUARA...

By Gregory Colbert




Alguien continuará mis pasos, no tiene mayor importancia; pero alguien continuará con las rutinas de la vida. 
¡ Acuérdate… sobrevivir ! Que lejos ya en el tiempo, aquellos que hicieron de mi vida su universo; sobre todo mis padres, no añoro sus desvelos, aunque siento nostalgia de haber sobrevivido a lo que mas yo quise y los que mas me amaron... Recordar todo aquello, me hace sentir de golpe el peso del pasado, y cuesta, como cansado subir una empinada cuesta.
Recordar los detalles más nimios, es cosa de la química vital y anestesiante del correr de los años, absorto como un bobo, miro sus bellos rostros y me emociono. Soy del género tonto, después de treinta años sin noticias del mas allá; se me inundan los ojos con los calostros azules de mis sentimientos… Es lo que tiene esto de amamantar recuerdos.
El viento de otro otoño navega por el azul del cielo, y arrastra cual botín de un naufragio las nubes de otro verano; tendido en la cuneta de la calle esperanza me dejo arrastrar por los recuerdos ¿Qué pequeño era el mundo? Y que grande era yo, capaz de soñar y recorrerlo con el pensamiento.
¿Cuántos somos…? Somos una galaxia ajena a su propia existencia, que camina solitaria hacia un mismo destino y unidos sin saberlo por un viento de aliento suicida en apariencia. Si pudiera desear y cumplir mis deseos... No me quiero engañar, yo me despediré de mundo callando la palabra y abriendo el corazón a la esperanza; triste por no saber como calmar la sed y alegre por haberlo intentado. El mundo parece estar hecho para los jóvenes, y dirigido por gente que nunca lo fue; estoy cansado de comer sin ganas y de comidas caras que no sacian las ganas de nada.
A ti, que una vez fuiste un sueño provocador y plácido; ahora que te he visto pasar…, tan real, desenvuelta y sin el halo de lujuria que te rodea cuando te pienso, me doy cuenta que no era para tanto y me entretengo sin disimulo alguno a contemplar la imperfección de este mundo tan físico. Ya no provocas nada, eres un andamiaje que soporta el peso de una vida y como andamio usado, esta lleno de manchurrones y abolladuras; aunque aun si lo pienso, todavía me gustaría bañarme en aquel mar de tus ojos verdes cuando eran verdes, azules cuando te sueño y negros cuando me querías... Porque te quería verde cuando enamorabas, azul cuando no pensabas y negro... Como cuando en la noche me cobijaba.

viernes, 19 de agosto de 2016

REFLEXION Y POESIA







Cuando se fueron mis seres más queridos, estuve ausente de los acontecimientos. Entre el miedo a la muerte y el miedo a perderlos, opté por no hacer nada. A veces me arrepiento de no haber hecho otro esfuerzo y aunque de nada vale, siempre me lo echaré en cara... Diga lo que se diga, no existe un día igual a otro y raro es el día en que la vida no pone a prueba lo que somos.

¿Hasta qué punto hemos perdido la intimidad necesaria para ser uno mismo? Hoy todo el mundo parece desear salir de algún lugar y publicar a los cuatro vientos su intimidad mas intima; creo que todos debemos tener un secreter con un cajón secreto, por higiene absoluta y para sentirte único… Reniego del psicoanálisis, de confesar querer matar al padre por amor a tu madre o de cualquier otra filia o fobia... Contra el miedo a la vida, aceptación y valentía para superarla; nadie es mas valiente que uno que aprendió a superar sus miedos.

El verdadero sur está en la tristeza intrínseca de sus moradores, su tópica alegría, esperpéntica y exagerada, no puede disimular la amargura de siglos de sufrimientos y esclavitud. Los olivos de Jaén, (Tótem) como mucho es la excreción simbólica de dicha tristeza… Amarga, (frutos) retorcida (ramas) y seca como su tierra.


Una ciudad inmensa... Cien pájaros se cruzan en el aire ¿Dónde se van los sueños y cómo vivir en esos universos tan pequeños? Sueñan los que aun sienten el ruido primoroso de este ingrato inframundo con las gaviotas que hablan de unos mares cercanos y en las cubiertas de las chimeneas, los capuchones locos giran incansables empujados por la mano invisible del viento de la tarde... ¿Dónde fueron los sueños de los que ya se fueron?