domingo, 9 de octubre de 2016

POEMAS DE OTOÑO




Días de inquietud y otoño. Se divierten las hojas alborotando el viento. Las poquitas que aun quedan, parecen mariposas asustadas. Se balancean las ramas, y al arrullo del viento con las hojas, resuenan cascabeles… Pienso en lo ya pasado y suspiro. La imagen de este casi desnudo árbol, me recuerda a mi vida. ¡Que pocas hojas quedan!
Últimos días de otoño, depresión y esperanza. Las hojas en el suelo, recuerdan con nostalgia… ¡Aires de primavera!


Hastío y tedio. Otoño. Las moscas zumban y molestan pegajosas. Están vivas y tú no estás vivo. ¡Asco de vida! La bamba. El columpio… Columpiarse, bamboleo. Arriba y abajo, sin pensamientos. Abajo y arriba, paseando el aire. Por el aire, por el aire y por el aire.
¿Cómo burlar al tiempo? Bamboleo, bamboleo; vivir de abajo a arriba y morir de arriba abajo. Dejarse caer y en un pulso quedar suspendido sin pensamientos.
Otoño. Las moscas zumban y molestan pegajosas. Están vivas… Tú, también.


¡Qué tristeza de otoño mojando los tejados! Y que tristeza de lluvia. Nostalgia de otras vidas y otros tiempos, resbalan por las tejas en caída libre. Que brillante tristeza y que tristes los cielos cenicientos.
Huérfana la alegría de callada nostalgia, mientras mansa, la lluvia va arropando a la tierra. ¡Qué profundo silencio y que recogimiento del polvo de la tierra! Admito solitario, que me siento en el suelo a llorar la tristeza… Cuando mansa y callada cae la lluvia en la tierra.
¡Qué tristes son los días cuando cae así la lluvia... Qué sonora tristeza!

sábado, 8 de octubre de 2016

VIEJO


Tengo miedo al futuro imperfecto, al dolor traicionero, a morir como un perro y a dejar de ser esto que siento ser... ¡Larga vida a la melancolía de un recuerdo!
No escribir nada  que no sea sentido…, contar una historia es un ejercicio de la imaginación. Todo lo que imaginaba que era la vida  ya ha pasado, ¿ahora?  dejarse llevar por la inercia. Estoy jugando a ser viejo porque sé que aun soy joven.
¿Qué es un viejo...? Viejo es algo que se cae a trozos, viejo es un perro viejo que apenas lo sostienen las pulgas y se arrastra llorón y lastimero a lamerle las manos a quien tanto ha querido… Bueno, este no es viejo; lo que es bueno no debería ser viejo.
Viejo es alguien que aunque joven ya piensa que no tiene futuro, y si es viejo de tiempo, se ha fumado la vida y con dos dedos apura ansioso y pega las últimas caladas a la colilla esperando.
Viejo es alguien incapaz de enamorarse, que está tan duro y seco que le cuesta agarrarse al circulo del salvavidas de un amor.
Viejo es lo que huele mal, o lo que es peor ya no huele a nada… Amargado y silente e incapaz de un eructo, encerrado en si mismo, arrugado y tan seco como el sarmiento de las cepas antes de ser podadas.
Viejo es una palabra impertinente, viejo es en si mismo un continente al que solo le falta colocarle un tapón  y pegar una etiqueta de acabado.
Viejo es aquel que arrastra por el suelo las zapatillas y añora ese otro tiempo en que viajaba levitando.
Viejo, viejo, viejo; repitiendo en un carrusel innecesario lo que no es consistente…, el viejo…, el mar es viejo…, eres como un caracol atribulado…, el mar es joven…, el peso de un pasado, el miedo y un chasquido de los secos sarmientos de tus dedos, el mar y… Desaparecer.

viernes, 7 de octubre de 2016

VEO

BY Gregory Colbert. (Fotógrafo maravilloso)

Te veo quiere decir que existes para mí y un desgraciado puede ser cualquiera… Desgraciado es aquel que no es feliz a fuerza de pasarle desgracias, también es desgraciado el carente de gracia, el malaje…, existen muchos tipos.
Aleluya… Dame esas botas de agua que voy a pasear bajo la lluvia, voy a pasear por el bajo inundado hasta dar con la tapa del sumidero. Aleluya, aleluya… El frasco de las esencias que tiraron al patio de luces, está llenando el aire de aromas de eucalipto y todos se marean menos el sombrerero. Estoy algo cansado para la arqueología, hace tiempo que dejé de ser mago y sacar de la chistera de metáforas, algo lo suficientemente hermoso que ponerle palabras.
Una atmósfera golfa de azulados neones y unas niñas pintadas para ir de verbena… Falditas cortas que hacen largas sus piernas de gacela, y unas camisas blancas desabrochadas despreocupadamente, por donde  asoman lujuriosos el balcón de sus senos… ¡Si yo pudiera!
De pequeño, me gustaba soñar que llovía, y que la lluvia arrastraba la balsa tienda, donde me gustaba imaginar que dormía en previsión de un supuesto diluvio… Siempre acabé en el mar de mis sueños.
Padre… Amparo y devoción al evocar tu nombre, padre… Un olor especial al entrar en tu estancia, padre… Estoy desesperado, y aunque no se me note o disimule ¡qué hacer en esta vida cuando vienen mal dadas? Me vendría bien un consejo de padre; tú, que viviste todos los  desconsuelos. Las personas que queremos no se tenían que morir nunca, o una vez muerto, deberían de disponer de dispensa para venir de vez en cuando de visita. 
Madre… ¿Sabes madre, me gustaría poder llamar de nuevo a la puerta de tu casa con la aldaba, que abrieras y  me echaras una bronca porque la cena cansada de esperar ya estuviera fría, me invitaras a entrar y dijeras que hace una noche de perros y como hijo obediente yo fuera tras de ti?
Conquistar lo grande y dominar lo pequeño… Recuerdo cuando para viajar al espacio solo necesitaba de un panel simulado con dos pantallas de televisor viejo, un teclado y un traje plateado de astronauta… Han pasado sesenta años y todavía no se ha llegado a la puerta de al lado. Triste desilusión, el hombre jamás podrá llegar donde llega la imaginación de un niño.

Nada es lo que parece y nada parece lo que es. Al mediodía cuando todos dormían, deambulaba solitario como un perro paseando sombras, y recorría las aceras del pueblo en siesta.
¡Hay que joderse!... Aunque te estés muriendo, hay que seguir cagando hasta el último día... A veces, soy pueril y caprichoso como este pensamiento.

martes, 4 de octubre de 2016

SOY TIMIDO



Acá. Estirado en el suelo. Casi desnudo. Las manos en la nuca de almohada. Aprovecho la sombra de la tapia y contemplo el cielo azul, no pienso (en) nada… Pero estoy en el mundo, en mi mundo; siento correr la vida por mis venas.
Cierro los ojos, respiro bien hondo y pierdo la noción del tiempo… Es la hora de la siesta y no hay prisas. El pueblo entero está dormido.
Solo una hormiga caminando en mi pecho. ¡Le debo parecer inmenso!
Imagino tu cara. Sonrisa de suficiencia… ¿Tú lo sabes? ¡Eres mala, me buscas y provocas a sabiendas, el día que controle esto un poquito, vas a ver lo que es bueno!
Soy tímido… Aunque en lo oscuro me crezco, se esfuman y difuminan los apuros ¿cómo canalizar esa cascada?
Soy tímido, y esto me hace un hombre de acción superlativo; mientras me muevo no hay bloqueo mental..., aunque esta hiperactividad acabará conmigo.
Soy tímido, cuando te acercas a mí me tambaleo, te esquivo la mirada. Eres para mi corazón, peor que un bombardero.
Soy tímido… Te lo juro mi vida cuando controle un poco más, vas a ver lo que es bueno. Te voy a borrar esa sonrisa de suficiencia que tanto me acojona.
Tú, me dices que el amor es el puerto donde deseas llegar, y yo pienso... El amor nunca puede ser puerto, puesto que no es destino, y tampoco es naufragio del ser, aunque naufrague. 
El amor, es un tramo de río que navegamos juntos, o un tramo de camino en que nos apetece caminar cogidos de la mano. ¿Porqué no es un destino, me preguntas...? ¡Porque amar es abandono y dejarse ir hacia ninguna parte!