lunes, 26 de diciembre de 2016

TRES LUNAS







¿Lolita... Para quien pintas tus labios rojos medio escondida bajo la tenue luz de una sombra de miedo? Tiembla tu dulce mano mientras los coloreas como si dibujaras en un cuadernillo de escuela, brilla de amor tu rostro y brilla en mis verdes ojos el deseo mas lujuriosamente verde. ¿Quién borrará con hiel tu bonita sonrisa y cómo será tu despertar al sexo?… Cuando Lolita acaricia a su gato, acaricio su pecho y ronroneo feliz igual que el gato. Hermosa criatura que tengo en el jardín de mis amores muertos, sus ojos llenos de cantares y rimas; soñadores y siempre, siempre, incitando a pecar… ¡El aleteo de sus pestañas provocaban un huracán en mi pecho!



Qué bonita es esa mujer que anuncia la prenda que cubre sus senos! Sugerente como una tajada de roja sandia en plena canícula, mira directamente a la cámara o lo que es lo mismo, me mira descarada y me enseña sus formas. Mujer anuncio o anuncio con mujer, tus ojos se meten en mi alma y te sueña.


  
Un día soñé con una mujer de las estrellas... La vi, paseando sola, desnuda, y quise enamorarla. Yo, le busqué la boca, y aquella mujer no tenía boca; aún así, intenté imaginar como serían sus besos.  Yo, le intenté tocar su sexo, pero no tenía sexo, por lo menos entre sus piernas; aún así, intenté imaginar como sería. Creí, recorrer con mis manos cada palmo de piel, pero fue inútil, era de piel de estrellas, un plasma imposible de tocar sin fundirte con él; aún así, intenté imaginar como sería. 
Imaginé un futuro, en el que cuando queramos amar a otra persona, habrá que ir con cuidado; no vaya a suceder, que tu ser desaparezca fundido en otro ser…, y aún así, seguí intentando imaginar como sería.

   

sábado, 3 de diciembre de 2016

MIS LOCOS


Los locos...
Compañeros de sueños
y el azul de la luna
en la ventana.

Los locos
del pabellón de ingresos...
Veinte camitas solitarias,
y en esas veinte islas;
veinte sueños
viven la noche trágica.

Los locos...
Yo era el pastor de sueños,
envuelto en el sudario
blanco de mi bata;
donde al cinto repican,
repicaban...
Un manojo de llaves asustadas.

Los locos...
Noches interminables
vigilando sus sueños,
y cuando me cansaba;
me acostaba
en alguna de aquellas
islas deshabitadas.

Los locos...
Yo,
y la luz de la luna;
azul y pálida.