viernes, 16 de diciembre de 2016

RELATO ROTO


El niño que soñaba ser un hombre debajo de un paraguas negro y lluvia… Terminaba el verano, las primeras lluvias de septiembre asentaban la tierra seca y polvorienta de caminos y calles; desplegado el paraguas, daba gozo pasear solitario por las calles desiertas… El olor en el aire a la tierra mojada y el antifaz discreto del paraguas, daba un cierto aire de impunidad a los pensamientos.
Pasaba por delante de las puertas abiertas solo con el salvoconducto del paraguas, de cada una de aquellas,  te llegaban rumores de cosas conocidas por las habladurías de las comadres; y cada una de aquellas puertas te hablaban de sus moradores en su intimidad, eran susurros que solo podían oír quienes se atrevían a pasear solitarios bajo la lluvia. 
Además del rumor sonoro de la lluvia en el paraguas, conforme pasabas por delante de cada casa, escuchabas o creías escuchar lo que se cocinaba en su interior… Un eco de certezas y premoniciones, que a veces se afianzaba ante la visión fortuita  de algo prohibido.
Pedro, cruzó la calle y se metió de prisa en el portal de su vecina Remedios, cualquiera podía imaginar que fuera por la lluvia; pero en su gesto había algo del que se esconde…, una vez dentro, confió en que el paisano del paraguas no le hubiese identificado. Sabía que su vecino Eulogio estaría a esas horas en el campo, que Reme  estaría sola en la cocina y que sus hijos estarían en la escuela… ¿Qué haces aquí? ¡Te podría haber visto algún vecino, y sabes en la posición que eso nos pondría! Decía esto mientras se secaba las manos en el delantal, luego lo miró a los ojos y le dedicó esa media sonrisa de complicidad que tanto le gustaba y que acrecentaba su deseo mas salvaje.
Lo cogió de la mano y lo arrastro debajo del alero de la tapia hasta la cuadra. Envueltos en el olor mas animal que existe, se comieron la boca,  y mientras subía por la estrecha escalera hasta el pajar  se despojaron de algunas de su prendas; en aquella atmosfera casi irrespirable, locos y sudorosos hicieron el amor… Carnes blancas y prietas y jugo seminal entre las piernas debido al miedo de una maternidad no deseada. ¿Cuánto tiempo estuvieron escuchando los latidos de sus corazones? Los despertó un rumor en el piso de madera; el trueno de un disparo a quemarropa se ocultó sorprendido y furioso en la tormenta.
El niño que soñaba ser un hombre debajo de un paraguas negro y lluvia aún recuerda la tarde… El juez que se encargó de levantar acta de lo que allí ocurrió, quizás por tener hambre, solo puso… Bocadillo de amantes, sorprendido por suicida sentado; con un tiro en la boca.


sábado, 10 de diciembre de 2016

¿QUIÉN ERES?



Quien se crea diferente que se ponga a la cola del mundo que allí se encontraran los iguales a cualquiera. Allí donde los egos se coronan en dioses, se encuentran las peores persona; buscad en la humildad de las gentes sencillas, allí se encuentran todas las cualidades del ser humano con mayúsculas.
Todos tenemos la sensación de que vivimos el ultimo día de nuestras vidas. Esta afirmación que podría parecer errónea a muchas personas, tiene su miga… Recuerdo que desde muy joven me ha faltado la perspectiva de un futuro posible, la mayoría de las veces a lo más que llegaba eran a meras ensoñaciones carentes de la real profundidad que ello merece. 
Lo mío son las escaleras, nada de ascensores rápidos y silenciosos. Cada vez que siento al río de la vida transcurrir plácido y confortable me entra el desasosiego; Y si además los sueños me avisan cada noche, siento que un sentimiento amargo me atraviesa como una espina, o como una raspa de una espiga de trigo pegada en la garganta; me pongo en lo peor.
¿Yo soy lo que nombro? ¿Lo que nombro existe porque yo lo aprecio? Nombrar es desde luego una verdadera responsabilidad, la palabra, un tesoro que jamás debe de ser dicha en vano… Ya casi tengo la edad de mi padre cuando murió, si lo pienso fríamente estoy a punto de alcanzar ese punto de fuga en que la vida se convierte en un meteoro... Deseos para el último tramo de la carretera: no correr por llegar, dejarse ir con el viento suave o huracanado de los aconteceres, no desesperar, las prisas no son buenas para el último tramo, crear buenos pensamientos para generar automáticamente buenas acciones; se supone que a estas alturas del viaje ya se tiene un carácter y un destino al alcance de la vista más ciega… ¿Qué ocurre cuando nombras?
Jóvenes, no entreguéis a lo viejo nada de vuestra savia, ni tan siquiera para beneficiaros de sapiencia. Conocimiento podrido y lleno de nostalgia; por eso mismo son tan felices poseyendo lo joven y tierno.
Jóvenes, no digo aborreced lo viejo; pero si digo que paséis de lo que esa leña seca significa, como mucho haced una buena hoguera con sus huesos o dejad que se acaben de pudrir sus esencias. Crear nuevas arterias es vuestra condición, destruir lo existente sin miedo a perder nada; pues nada de lo viejo es conservable. 
Jóvenes, ellos ya fueron jóvenes y no dejaron títere con cabeza, crearon sus normas de vida; pero ya están obsoletas, solo sirven a ellos y cada generación tiene la tarea de construir una nueva filosofía...
Los sorprendí, ella, tan bonita y tan joven, al lado de aquel viejo maestro que un día fue una estrella; me revolvía por dentro contemplando al vampiro siniestro devorando aquel dulce bocado de cabello de ángel. Inflado y vanidoso el enorme borrego sin esquilar, que lucía como abrigo, orgulloso y ufano aquel traje tan bello… No dejó ni las raspas, de aquel pescadito que ansiaba oler el perfume naftalínico de glorias pasadas; la ingestión casi mata al bellaco que pronto olvidaría lo que fue aquella joven.
Jóvenes, ellos se consideran por encima del bien y del mal; como son creadores de este sistema viejo, dicen con aires de suficiencia… ¡Yo no hago daño a nadie, ellas vienen solitas; a gustar de la miel que destilan mis poros! Jajaja… Se reía como un loco el capullo.
Quien se crea diferente, que se ponga a la cola del mundo; que allí se encontraran a los “hijoeputas” de siempre.