sábado, 11 de marzo de 2017

LA LEVEDAD DEL SER





Día brumoso, la humedad calma la sed a un peregrino de la melancolía y sujeta con alfileres de ternura los pespuntes de su alma. 
Ahora llueve débilmente, desde dentro es un vals para sordos capaces de intuir alguna cosa inteligible entre tanto ruido. El tendedero luce cubierto con un plástico transparente dando al pequeño patio un halo de dejadez y desconsuelo.
¿Tendrán alma los animales? Estoy ante la foto de mi loba e imagino si perduraré en sus recuerdos al igual que perdura el suyo en los míos. 
Los amores se repiten “ad infinitum”… Yo amo, tu amas, el ama y todos amamos y amarán por siempre. ¿Entiende alguien al amor? Y que hace que dos personas que no se hayan visto nunca, crucen una mirada y acaben enganchado para siempre... ¿Cual es el pegamento capaz de ese milagro? Se me ocurre un halago hacia una amante… Si no estuviese entretenido en otros ojos… Me moriría en el océano azul turquesa de los tuyos. 
De resultas de andar soñando contigo, tengo revueltas las aguas de la mar en mis ojos. De tener ganas de pasear con los ojos cerrados por todos los rincones que recuerdo, tengo el alma encharcada de sentimientos contradictorios. Por saber que he nacido donde he nacido, que soy de esta manera de ser que tantas veces me desespera; pero que también me llena de orgullo y alegría, ando arrastrando los pies por las cunetas y por la tierra de aquellos pavimentos que cubrías con helechos y juncias, y para vestir de limpio,  te sigo igual que perseguía un sueño de corpus  en aquella mañana de ayer mismo.
La tristeza de los que ya se han ido, los ojos de los que se saben sin futuro posible; el presentir en lo mas hondo el final, le aflora hasta los ojos el agua amarga de la muerte y las sales de plata captan chamánicas ese presentimiento. Morir o vivir sabiendo de la brevedad del acto. Creo que hay personas que llevan escrito en sus pupilas esa fugacidad. Morir es la certeza absoluta para los afortunados mortales. Cuanto avariento para mover el mundo o para poner patas arriba todo..., el tiempo pasa y la vida no se entretiene en naderías.
Hay veces que pienso que me quedan dos días, y me agito angustiado ante la perspectiva de no tener tiempo para hacer otras cosas; sin embargo, hay momentos en que el tiempo se estira interminablemente y te da hasta para hartarte de todo.

DOS





Pensamiento... Los ojos con los que veo a Dios son los mismos que con los que el me ve a mí. Mi madre decía que yo poseía un don ¿Cuál sería y qué barruntaba?  
Dicen que la soledad hay que desearla, me gusta la soledad de todas las maneras imaginadas; me gusta hasta cuando hace daño.
El pasado es un caballo que pasea una llanura inexistente, se podría decir que machaca un páramo frío y lleno de fantasmas. 
Me gusta la hora del día en la que ya no queda otra cosa que entregarse a los sueños, dormir es lo que me pide el cuerpo; pero si aguanto el apretón inicial suelen venir a verme los duendes.
Gusto, oído, olfato, vista y tacto son los sentidos físicos. Arrobo, meditación, alegría, tristeza, timidez, valor, lujuria y cariño; sensaciones del alma. 
La historia es lo que queda de vivir una vida, otros la cantaran cuando hallamos partido; añadiendo y rellenando huecos que yo solo conozco. En la noche cerrada… Las estrellas, tu y los perros que ladran.


Pensamiento... No es lo mismo ver el mundo de dentro afuera que al revés... Sólo durante alguna etapa de la vida compartimos el mundo.
Dentro o fuera… Dentro está el universo, concentrado, caótico o disperso; afuera arrecia la tormenta.
Dentro, bulle la caldera del magma presagiando erupciones; afuera una tundra en silencio mientras nieva.
Dentro, suele estar mi ruina y mi gloria; mientras que afuera, un vientecillo suave me despeina.
Dentro me duelen las cuadernas de recorrer navegando todo un océano de lagrimas y afuera toda esta realidad de azul y niebla.
¡Mis padres!... Se me llenan los ojos de mariposas blancas cuando los siento cerca en el recuerdo. Ahí los tengo juntitos, pegados en el corcho de los sinsabores con unas chinchetas de colorines… Soñar con la gloria es un privilegio al alcance de muchos, aunque son pocos los que llegan a acariciarla.