miércoles, 15 de marzo de 2017

DUENDE


Luz de taberna,
oscuridad de invierno.
Vino agrio o amargo
derramado en el suelo;
humedad y serrín.
Sobre la mesa,
 duerme y se despierta
el duende
(Se intuye en un suspiro y pocos tienen)
Afuera llueve,
y en la lluvia un hombre
 se revuelve por dentro,
y se bebe 
la agonía de vivir… 
De un trago,
y canta hondo,
muy hondo;
grita desgarrado 
que su vida lo mata, 
que lo valiente sería...
Muy bajito…
¡Por ti!
Un suspiro…
 ¡Por  amor!
Por tu querer,
del que eres dueña.
(Por acabar con la agonía que es vivir si por mi no lo sientes)
Canta llorando ¡ Ay.. Aay… Aaay !
La carne salta,
arrancadas por las púas
de la alambrada de su garganta
y grita de dolor… ¡ Ay.. Aay… Aaay !
Se apura la botella,
se adormila en la mesa;
mientras,
 otros sobresaltados,
y que por un momento despertaron...
(nosotros)
Juegan una partida intrascendente.