jueves, 13 de abril de 2017

BLUES



¡Ultimamente siempre me están jodiendo...! Las abuelas decían, que las flores en el patio necesitan de la compañía cercana de otras plantas; sentado con la fresca en la sillita baja y somnoliento, más de una vez intuí el enamoramiento entre los geranios de múltiples colores preocupados por los pequeños lunares que surgían en el mar de sus pétalos.
¡Cuanta  amargura! Sentir la debilidad de la tristeza o la melancolía y sobre todo, ese miedo a morir estando vivo. El que escribe no tiene edad cronológica, pues tiene todos los años de su vida y los que ha aprehendido de otras... Sentado ante un abismo en la vida se siente entregado al destino: como un cordero camino del degolladero, como un cerdo atado de pies y manos y tendido en la mesa del sacrificio. ¡Dios… Esto parece un matadero, y empiezo a oler la sangre salpicando el lebrillo!
He pasado la tarde junto al banco de piedra que está delante de la escalera de la sacristía, de la mata de campanillas azules, he arrancado con mimo una flor, y con la delicadeza del que abre una ofrenda; he extraído el pistilo y como si de una borla de gorra militar se tratara, la he pegado con saliva en mi frente---, ahora soy un soldado que marcha alegre y confiado a la guerra, sin saber que es la guerra. Sueño con ser un héroe que vence a mil enemigos de su casa y de su pueblo; pero he sido vencido, e indefenso, atado de pies y manos, ante la vida comparezco cargado de cadenas.
¡Vamos reina! Llevas el ritmo en la sangre, tu mandas y gobiernas, y si te paras, yo stop... me bajo contigo a seguir tu alma azul... ¡Oye, tú, que ultimamente... Siempre me estás jodiendo!