domingo, 9 de abril de 2017

PENSAMIENTOS II



La poesía y la filosofía, son las únicas herramientas capaces de descorchar la verdad que hay en nosotros; porque está tan llena de imágenes distorsionadoras, que a veces es más fácil buscar una aguja en un pajar.
El mar de los recuerdos, toda la humanidad reposa en esas aguas, la inmensa mayoría de nosotros no somos conscientes de nadar en las aguas de esa mar tan concurrida. Hoy, me sumerjo, marinero desnudo junto al estercolero del recuerdo. 
Me puedo proyectar hacia el pasado..., cuando yo era un niñoya era consciente de la de veces que volvería a nadar en esos lugares únicos; siempre disfruté de la soledad y rara vez me imagino compartiendo vivencias, solo quizás a la hora de satisfacer alguna necesidad básica como hambre o sed buscaba a mi madre para que saciara esa necesidad. Las piedras de la calle, aceras y cunetas, la puerta de mi casa, los dos escalones para salir o entrar, las correrías por las calles, los olores , la alegría, la tristeza. Un futuro posible está abierto a muchas variantes por eso es posible viajar al pasado, porque es lo único cierto. 
María, es una niña que lleva siempre en su mano, firmemente sujeto a su muñeca, un globo de colores; que yo soy ese globo es fácil deducir..., no deja que me eleve un metro escaso por encima de su cabeza, sabedora desde hace cuarenta años por mi déria  de  andar por las alturas. Los problemas se crean y desaparecen, si me pidiera o necesitase  un corazón para vivir, se lo daría, estoy seguro de que podría vivir sin corazón; porque vivir sin ella... No podría. 
La vida suele llevarse por delante cualquier acto de heroísmo, creo que merece la pena morir por algo o alguien; luego la vida es la que manda y nos pone en nuestro lugar. Fabricar escobones con hojas de palma, trenzar hiscales, el revolver que jamás pudo usarse, ¿quién recogió la ofrenda, amigo de la muerte? un cuarto oscuro, muy oscuro… Se abre la luz y aparece la muerte. Caminar para hacer caminos, lleva una vida entera hacer caminos transitables.
Aire, luz, agua… Sacar agua del pozo, el patio estrecho lleno de arriates sembrados de rosales. La tierra oscura mezclada con borujo, caracoles cónicos trepando por sus tallos, cochinillas negras y brillantes, la oruga verde que recorta la caricatura de su cara con mordiscos precisos, horas y horas vigilando extasiado mi rebaño de orugas, luego está la cancela… Las escenas que sucedieron en ese patio y en el corral continuo forjaron lo que soy. Si volviera a nacer… Me gustaría volver a aquel patio de mi pueblo y a vivir aquellos amaneceres azul gélido.