domingo, 29 de enero de 2017

MEMORIAS I

Pobre barquilla mía,
entre peñascos rota,
sin velas desvelada,
y entre las olas sola:

Ese hombre, taciturno camina rumbo a casa, después de un día de trabajo anodino; es muy cumplidor, no quiero decir sometido… Deambular sin parecer que te diriges hacia algún lugar es difícil. Ahora mismito, llueve en su alma, las nubes de un recuerdo le inunda los sembrados de nostalgias.
Llueve. Hace un día de cuidados, de mirarse por dentro en busca de unos versos que calienten la vida. La tristura, a raudales, chorrea por las canales e inundan los arriates negros sembrados de rosales. Resuena en la caverna del recuerdo, las voces del pasado, convulsos movimientos de los que ya se fueron, humedades de antaño y sobre todo la oscuridad de casa cuando el cielo se cerraba de nubes negras.
Se observa reflejado, en los cristales aquellos donde la noche llamaba temblando, lo que ve le aterra y a la vez le emociona… Ve a un viejo sentado e inclinado sobre un cuaderno blanco, que escribe, un viejo con el pelo cano y con gafas de pasta negra. A nadie le gusta observarse de viejo; recuerda cuando Narciso se miraba al espejo y se decía lo joven y bello que era en comparación con todo, y recuerda como disfrutaba peinándose el cabello. 
La realidad física que nos devuelve nuestra imagen en el espejo, es inquietante, cuesta reconocerse entre los cambios que produce nuestro paso por el  tiempo, quizás deberíamos erradicar del mundo los espejos; aunque romper espejos no sirva para mucho, pues los pedazos te devuelven cien veces esa imagen  que no deseas ver.
¿Recuerdas la primera vez que te reconociste en un espejo? Sería en la calle Reliquias, no recuerdo si mis hermanas me pusieron ante un espejo, y aunque recuerdo cosas concretas; me es imposible recordar esa imagen, creo que de muy pequeño somos capaces de ver el mundo desde un plano superior. Mis recuerdos, son todos de otro yo que observa su vida desde el techo de las estancias, es una apreciación mía; pero creo que de pequeños tenemos ese don.

lunes, 16 de enero de 2017

SADE




Te ataba al cabecero de la cama con un puñal de seda azul, e impregnado por el olor que exhalas y que tanto me excita, te bebía con los ojos y aguantaba las ganas… Yo, te azoté las nalgas con una vara verde, tú, gemías de dolor y suplicabas.
¡No pares…, por amor! Te arrastré por la trenza que le hice a tu pelo, te até de pies y manos al potro del dolor, y de nuevo te di a probar mi vara verde.
¡Dame mas por favor! ¿Qué voy a hacer contigo corazón? Mientras sorbías las lágrimas, me sonreías provocadora. Si me dejara llevar del amor que te tengo… ¡Te comería!


viernes, 6 de enero de 2017

PENSAMIENTOS




Dulce tristeza, saudade más hermosa… ¡Siempre existirá un lugar donde escuchar la lluvia mientras duermo!

Viajar mas rápido solo hará que tu mundo sea mas pequeño... Millones de personas viajando mas rápido harán del mundo un lugar imposible ¿Os suena de algo?

La mejor manera de hablar bien de una persona, es hablar de lo que te hace sentir...  ¿Habéis pensando, que a lo mejor hablar mal de alguien es hablar bien...? Es por aquello de hacer justicia.

Jugar a la ruleta de las cosas vividas, repetir una historia no mejora la calidad de nadie, hay que procurar ser único cada día… ¿Quizás las misma cosas de diferentes formas? Mirar atrás está prohibido, las estatuas de sal... ¡Están los mares de la tierra a rebosar de sal de tanta estatua!

Encuentro que los pobres no tenemos derecho a ser felices, nos falta la ambición del que sabe de la vida, vivimos soñando demasiado y cuando de verdad tenemos que elegir un sueño a realizar, elegimos seguir soñando. Nos da miedo despertar a la vida, solo tenemos que mirar a nuestro entorno; pero es tan oscuro, o tan blanco; que la luz o su falta, nos ciega.

Para sanar. Para sanar el alma hay que olvidar errores, entre las brumas vislumbrar lo que es bello, purificar y recordar la belleza del amor a los tuyos... Cambiaría sobre todas las cosas, el mal que pude infligir a los míos.



Para acabar por hoy, una historia de siempre… Las ascuas del cigarro iluminan un instante su cara, silente, observa extasiado su bello rostro entre los pulsos de cada chupada…, un, dos, tres…,diez; ya debe estar quemandole los dedos,  la ve con un gesto estudiado lanzarla hacia el vacío,  sigue con la mirada la trayectoria, y antes de que se estrelle en el asfalto negro de la calle, se vuelve de nuevo hasta el balcón. 
La oscura silueta, se recorta en lo oscuro; ahora observa y se siente observado, con gesto maquinal, ella hace un escorzo gimnástico, salta la baranda... Ve como traspasa la oscuridad; se oye el golpe del cuerpo que se estrella, ni un quejido siquiera... Con un gesto estudiado escupe la colilla al vacío  y sigue con la mirada el meteoro; la figura del cuerpo de la mujer que yace, se recorta en lo oscuro un momento, frota sus manos entumecidas por el frío de la noche, cierra el postigo del balcón, baja la persiana, se desnuda y acuesta en su cama...